Completas — JUEVES
El himno
El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.
Hoy la memoria es libre
Puede rezarse el oficio de la feria o el de Nuestra Señora de la Merced.
V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte. R. Amén.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Himno
Cuando el sol, Señor, se apaga,
y las sombras todo llenan,
ilumina nuestras almas
con la luz de tu presencia.
Que en las horas de la noche
nos defiendas con tu brazo;
y a la sombra de tus alas
veles Tú nuestro descanso.
Gloria a ti, oh Padre bueno,
y a tu Hijo Jesucristo,
y al Espíritu divino
por los siglos de los siglos. Amén.
Salmodia
Mi carne descansa serena.
Salmo 15
Dios resucitó a Jesús, rompiendo las ataduras de la muerte. (Hch 2, 24)
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.
Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.
El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
Mi carne descansa serena.
Cántico de Simeón · Lc 2, 29-32
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
LECTURA BREVE
1Ts 5, 23
Que el mismo Dios de la Paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. Te encomiendo mi espíritu.
V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Nunc dimittis
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Lc 2, 29-32
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Oración
Señor, Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas, desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo nuestro Señor.
Salve, Regina
Durante el año.
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A ti llamamos los desterrados hijos de Eva,
a ti suspiramos, gimiendo y llorando,
en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora, abogada nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
