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Orar

Jueves, 4 de marzo de 2027

San Casimiro

Cuaresma · Morado

LAUDES

Si esta es tu primera oración del día, comienza con el Invitatorio: se dice antes de Laudes cuando con él se abre el día.

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de San Casimiro.

Himno

Pastor que con tus silbos amorosos

me despertaste del profundo sueño:

tú que hiciste cayado de ese leño

en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,

pues te confieso por mi amor y dueño

y la palabra de seguir te empeño

tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, Pastor, pues por amores mueres,

no te espante el rigor de mis pecados

pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados…

Pero ¿cómo te digo que me esperes

si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.

Salmodia

¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

Salmo 86

La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre. (Ga 4, 26)

Él la ha cimentado sobre el monte santo;

y el Señor prefiere las puertas de Sión

a todas las moradas de Jacob.

¡Qué pregón tan glorioso para ti,

ciudad de Dios!

«Contaré a Egipto y a Babilonia

entre mis fieles;

filisteos, tirios y etíopes

han nacido allí.»

Se dirá de Sión: «Uno por uno

todos han nacido en ella;

el Altísimo en persona la ha fundado.»

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:

«Éste ha nacido allí.»

Y cantarán mientras danzan:

«Todas mis fuentes están en ti.»

¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

El Señor llega con poder y su recompensa lo precede.

Cántico · Is 40, 10-17

Mira, llego en seguida y traigo conmigo mi salario. (Ap 22, 12)

Mirad, el Señor Dios llega con poder,

y su brazo manda.

Mirad, viene con él su salario

y su recompensa lo precede.

Como un pastor que apacienta el rebaño,

su brazo lo reúne,

toma en brazos los corderos

y hace recostar a las madres.

¿Quién ha medido a puñados el mar

o mensurado a palmos el cielo,

o a cuartillos el polvo de la tierra?

¿Quién ha pesado en la balanza los montes

y en la báscula las colinas?

¿Quién ha medido el aliento del Señor?

¿Quién le ha sugerido su proyecto?

¿Con quién se aconsejó para entenderlo,

para que le enseñara el camino exacto,

para que le enseñara el saber

y le sugiriese el método inteligente?

Mirad, las naciones son gotas de un cubo

y valen lo que el polvillo de balanza.

Mirad, las islas pesan lo que un grano,

el Líbano no basta para leña,

sus fieras no bastan para el holocausto.

En su presencia, las naciones todas,

como si no existieran,

son ante él como nada y vacío.

El Señor llega con poder y su recompensa lo precede.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

Salmo 98

Tú, Señor, que estás sentado sobre querubines, restauraste el mundo caído, cuando te hiciste semejante a nosotros. (S. Atanasio)

El Señor reina, tiemblen las naciones;

sentado sobre querubines, vacile la tierra.

El Señor es grande en Sión,

encumbrado sobre todos los pueblos.

Reconozcan tu nombre, grande y terrible:

Él es santo.

Reinas con poder y amas la justicia,

tú has establecido la rectitud;

tú administras la justicia y el derecho,

tú actúas en Jacob.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;

postraos ante el estrado de sus pies:

Él es santo.

Moisés y Aarón con sus sacerdotes,

Samuel con los que invocan su nombre,

invocaban al Señor, y él respondía.

Dios les hablaba desde la columna de nube;

oyeron sus mandatos y la ley que les dio.

Señor, Dios nuestro, tú les respondías,

tú eras para ellos un Dios de perdón

y un Dios vengador de sus maldades.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro;

postraos ante su monte santo:

Santo es el Señor, nuestro Dios.

Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies.

LECTURA BREVE

Cf. 1R 8, 51a. 52-53a

Nosotros, Señor, somos tu pueblo y tu heredad; que tus ojos estén abiertos a las súplicas de tu siervo y a la súplica de tu pueblo Israel, para escuchar todos sus clamores hacia ti. Porque tú nos separaste para ti como herencia tuya de entre todos los pueblos de la tierra.

R. Él me librará de la red del cazador.
V. Él me librará de la red del cazador.

R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.

R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Benedictus

«Si yo arrojo los demonios por el poder de Dios es señal de que ha llegado a vosotros el reino de Dios», dice el Señor.

Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

«Si yo arrojo los demonios por el poder de Dios es señal de que ha llegado a vosotros el reino de Dios», dice el Señor.

Preces

Glorifiquemos a Cristo, nuestro Señor, que resplandece como luz del mundo para que siguiéndolo no caminemos en tinieblas, sino que tengamos la luz de la vida, y digámosle:

Que tu palabra, Señor, sea luz para nuestros pasos.

Cristo, amigo de los hombres, haz que sepamos progresar hoy en tu imitación, — para que lo que perdimos por culpa del primer Adán lo recuperemos en el segundo.

Que tu palabra sea siempre luz en nuestro sendero, — para que, realizando siempre la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas en ti.

Enséñanos, Señor, a trabajar por el bien de todos los hombres, — para que así, por nuestra acción, la Iglesia ilumine a toda la sociedad humana.

Que por nuestra sincera conversión crezcamos en tu amistad — y expiemos las faltas cometidas contra tu bondad y tu sabiduría.

Oración

Te pedimos, Señor, que, cuanto más se aproxima la fiesta de nuestra salvación, con tanta mayor fe nos preparemos a celebrar el misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.

Liturgia de las Horas — Parroquia Jesús Obrero