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Orar

Sábado, 21 de febrero de 2026

San Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia

Cuaresma · Morado

OFICIO DE LECTURA

Si esta es tu primera oración del día, comienza con el Invitatorio: se dice antes de el Oficio de lectura cuando con él se abre el día.

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de San Pedro Damián, obispo y doctor de la Iglesia.

V. El que obra la verdad viene a la luz. R. Y sus obras quedan de manifiesto.

Himno

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

que a mi puerta, cubierto de rocío,

pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,

pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío

si de mi ingratitud el hielo frío

secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:

«Alma, asómate ahora a la ventana,

verás con cuánto amor llamar porfía!»

Y ¡cuántas, hermosura soberana:

«Mañana le abriremos», respondía,

para lo mismo responder mañana! Amén.

Salmodia

El Señor los rescató de la opresión.

Salmo 77 · 77, 40-72

Estas cosas sucedieron en figura para vosotros. (1Co 10, 6)

¡Qué rebeldes fueron en el desierto,

enojando a Dios en la estepa!

Volvían a tentar a Dios,

a irritar al Santo de Israel,

sin acordarse de aquella mano

que un día los rescató de la opresión;

cuando hizo prodigios en Egipto,

portentos en el campo de Soán;

cuando convirtió en sangre

los canales y los arroyos,

para que no bebieran;

cuando les mandó tábanos que les picasen,

y ranas que los hostigasen;

cuando entregó a la langosta sus cosechas,

y al saltamontes el fruto de sus sudores;

cuando aplastó con granizo sus viñedos,

y con escarcha sus higueras,

cuando entregó sus ganados al pedrisco,

y al rayo sus rebaños;

cuando lanzó contra ellos el incendio de su ira,

su cólera, su furor, su indignación

y, despachando a los siniestros mensajeros,

dio curso libre a su ira:

no los salvó de la muerte,

entregó sus vidas a la peste;

cuando hirió a los primogénitos en Egipto,

a las primicias de la virilidad

en las tiendas de Cam.

El Señor los rescató de la opresión.

SEGUNDA LECTURA

De las cartas de san Pedro Damiani, obispo

Me has pedido, dilectísimo hermano, que te transmita por carta unas palabras de consuelo capaces de endulzar tu corazón, amargado por tantos sufrimientos como te afligen.

Pero si tu inteligencia está despierta, a mano tienes el consuelo que necesitas, pues la misma palabra divina te instruye como a hijo, destinado a obtener la herencia. Medita en aquellas palabras: Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente.

Donde está el temor está la justicia. La prueba que para nosotros supone cualquier adversidad no es un castigo de esclavos, sino una corrección paterna.

Por esto Job, en medio de sus calamidades, si bien dice: Que Dios se digne triturarme y cortar de un tirón la trama de mi vida, añade a continuación: Sería un consuelo para mi; aun torturado sin piedad, saltaría de gozo.

Para los elegidos de Dios, sus mismas pruebas son un consuelo, pues en virtud de estos sufrimientos momentáneos dan grandes pasos por el camino de la esperanza hasta alcanzar la felicidad del cielo.

Lo mismo hacen el martillo y la lima con el oro, quitándole la escoria para que brille más. El horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en la tribulación. Por esto dice también Santiago: Hermanos míos: Teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas.

Con razón deben alegrarse quienes sufren por sus malas obras una pena temporal, y, en cambio, obtienen por sus obras buenas los premios sempiternos del cielo:

Todo ello significa que no deben deprimir tu espíritu los sufrimientos que padeces y las correcciones con que te aflige la disciplina celestial; no murmures ni te lamentes, no te consumas en la tristeza o la pusilanimidad. Que resplandezca en tu rostro la serenidad, en tu mente la alegría, en tu boca la acción de gracias.

Alabanza merece la dispensación divina, que aflige temporalmente a los suyos para librarlos del castigo eterno, que derriba para exaltar, corta para curar y deprime para elevar.

Robustece tu espíritu con éstos y otros testimonios de la Escritura y, tras la tristeza, espera con alegría el gozo que vendrá .

Que la esperanza te levante ese gozo, que la caridad encienda tu fervor. As¡ tu mente, bien saciada, será capaz de olvidar los sufrimientos exteriores y progresar en la posesión de los bienes que contempla en su interior.

R. Dichoso el hombre que se conserva íntegro y no se pervierte por la riqueza. * Su dicha será consolidada por el Señor.
V. Pudo desviarse y no se desvió, hacer el mal y no lo hizo.

Oración

Concédenos, Dios todopoderoso, seguir las exhortaciones y los ejemplos del santo obispo Pedro Damián, para que, sin anteponer nada al amor de Cristo nos esforcemos en servir siempre a tu Iglesia y así merezcamos gozar un día de la felicidad de tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, ti Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.