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Orar

Miércoles, 25 de marzo de 2026

Anunciación

Cuaresma · Blanco · Ciclo A

Nona (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

Los salmos se toman de la salmodia complementaria.

V. La Palabra se hizo carne. (T. P. Aleluya.) R. Y puso su morada entre nosotros. (T. P. Aleluya.)

Himno

Ojos de aquel publicano

hasta la tierra caídos,

el Dios de la luz os mira,

miradle con regocijo.

Mano que pide clemencia

hiriendo el pecho contrito,

el Señor te abre la puerta

de su pecho compasivo.

Lengua que en bajo murmullo

dices tu dolor sentido,

el Juez que sabe juzgar

ha escuchado complacido.

Padre del octavo día,

glorioso siendo propicio,

perdónanos, purifícanos,

por el honor de tu Hijo. Amén.

Salmodia

Salmo 118 · 118, 9-16

¿Cómo podrá un joven andar honestamente?

Cumpliendo tus palabras.

Te busco, de todo corazón,

no consientas

que me desvíe de tus mandamientos.

En mi corazón escondo tus consignas,

así no pecaré contra ti.

Bendito eres, Señor,

enséñame tus leyes.

Mis labios van enumerando

los mandamientos de tu boca;

mi alegría es el camino de tus preceptos,

más que todas las riquezas.

Medito tus decretos,

y me fijo en tus sendas;

tu voluntad es mi delicia,

no olvidaré tus palabras.

Salmo 16

En los días de su vida mortal presentó oraciones y súplicas y fue escuchado. (Hb 5, 7)

Señor, escucha mí apelación,

atiende a mis clamores,

presta oído a mi súplica,

que en mis labios no hay engaño:

emane de ti la sentencia,

miren tus ojos la rectitud.

Aunque sondees mi corazón,

visitándolo de noche,

aunque me pruebes al fuego,

no encontrarás malicia en mí.

Mi boca no ha faltado

como suelen los hombres;

según tus mandatos yo me he mantenido

en la senda establecida.

Mis pies estuvieron firmes en tus caminos,

y no vacilaron mis pasos.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;

inclina el oído y escucha mis palabras.

Muestra las maravillas de tu misericordia,

tú que salvas de los adversarios

a quien se refugia a tu derecha.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,

a la sombra de tus alas escóndeme

de los malvados que me asaltan,

del enemigo mortal que me cerca.

Salmo 16

En los días de su vida mortal presentó oraciones y súplicas y fue escuchado. (Hb 5, 7)

Han cerrado sus entrañas

y hablan con boca arrogante;

ya me rodean sus pasos,

se hacen guiños para derribarme,

como un león ávido de presa,

como un cachorro agazapado en su escondrijo.

Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo,

que tu espada me libre del malvado,

y tu mano, Señor, de los mortales;

mortales de este mundo: sea su lote esta vida;

de tu despensa les llenarás el vientre,

se saciarán sus hijos

y dejarán a sus pequeños lo que sobra.

Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,

y al despertar me saciaré de tu semblante.

LECTURA BREVE

1Tm 2, 5-6a

Hay un solo Dios, y único es el mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, el cual se entregó a si mismo como precio de rescate por todos.

Oremos:

Señor Dios nuestro, que quisiste que tu Verbo se hiciera hombre en el seno de la Virgen María, concede a quienes proclamamos que nuestro Redentor es realmente Dios y hombre que lleguemos a ser partícipes de su naturaleza divina. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.