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Orar

Sábado, 2 de mayo de 2026

San Atanasio de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia

Tiempo Pascual · Blanco

Nona (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Quédate con nosotros, Señor. Aleluya. R. Porque ya es tarde. Aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Himno

Salvador del mundo,

Señor de los ángeles:

por tu cruz gloriosa

la muerte venciste.

Oh Señor, consérvanos

los dones amables

que, con sufrimientos,

tú nos mereciste.

Y a quienes a precio

de dolor salvaste,

llévalos al cielo

para que te alaben.

Llévalos a todos,

Señor, suplicámoste,

pues que nos hiciste

reino de tu Padre. Amén.

Salmodia

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 118 · 118, 169-176

Que llegue mi clamor a tu Presencia,

Señor, con tus palabras, dame inteligencia;

que mi súplica entre en tu presencia,

líbrame según tu promesa;

de mis labios brota la alabanza,

porque me enseñaste tus leyes.

Mi lengua canta tu fidelidad,

porque todos tus preceptos son justos:

que tu mano me auxilie,

ya que prefiero tus decretos;

ansío tu salvación, Señor,

tu voluntad es mi delicia.

Que mi alma viva para alabarte,

que tus mandamientos me auxilien:

me extravié como oveja perdida:

busca a tu siervo, que no olvida tus mandatos.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 44 · 118, 169-176

¡Llega el esposo, salid a recibirlo! (Mt 25, 6)

Me brota del corazón un poema bello,

recito mis versos a un rey;

mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,

en tus labios se derrama la gracia,

el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:

es tu gala y tu orgullo;

cabalga victorioso por la verdad y la justicia,

tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,

se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, ¡oh dios!, permanece para siempre;

cetro de rectitud es tu cetro real;

has amado la justicia y odiado la impiedad:

por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido

con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,

desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,

de pie a tu derecha está la reina

enjoyada con oro de Ofir.

Salmo 44 · 118, 169-176

¡Llega el esposo, salid a recibirlo! (Mt 25, 6)

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna;

prendado está el rey de tu belleza,

póstrate ante él, que él es tu señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos,

los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,

vestida de perlas y brocado;

la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,

la siguen sus compañeras:

las traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos,

que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre

por generaciones y generaciones,

y los pueblos te alabarán

por los siglos de los siglos.

LECTURA BREVE

2Co 5, 14-15

El amor de Cristo nos apremia, al pensar que, si uno murió por todos, consiguientemente todos murieron en él; y murió por todos, para que los que viven no vivan ya para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno, asístenos con tu gracia para que llevemos a su más plena realidad, en nosotros mismos, el misterio pascual que estamos celebrando, y para que así los que hemos renacido en el bautismo demos fruto abundante de vida cristiana y alcancemos finalmente los goces de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.