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Orar

Viernes, 8 de mayo de 2026

Viernes de la 5ª semana de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco

Nona (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Quédate con nosotros, Señor. Aleluya. R. Porque ya es tarde. Aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Himno

Salvador del mundo,

Señor de los ángeles:

por tu cruz gloriosa

la muerte venciste.

Oh Señor, consérvanos

los dones amables

que, con sufrimientos,

tú nos mereciste.

Y a quienes a precio

de dolor salvaste,

llévalos al cielo

para que te alaben.

Llévalos a todos,

Señor, suplicámoste,

pues que nos hiciste

reino de tu Padre. Amén.

Salmodia

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 118 · 118, 25-32

Mi alma está pegada al polvo:

reanímame con tus palabras;

te expliqué mi camino, y me escuchaste:

enséñame tus leyes;

instrúyeme en el camino de tus decretos,

y meditaré tus maravillas.

Mi alma llora de tristeza,

consuélame con tus promesas;

apártame del camino falso,

y dame la gracia de tu voluntad;

escogí el camino verdadero,

deseé tus mandamientos.

Me apegué a tus preceptos,

Señor, no me defraudes;

correré por el camino de tus mandatos

cuando me ensanches el corazón.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 25

Nos eligió para que fuésemos consagrados e irreprochables ante él por el amor. (Ef 1, 4)

Hazme justicia, Señor, que camino en la inocencia,

confiando en el Señor no me he desviado.

Examíname, Señor, ponme a prueba,

sondea mis entrañas y mi corazón,

porque tengo ante los ojos tu bondad,

y camino en tu verdad.

No me siento con gente falsa,

no me junto con mentirosos;

detesto las bandas de malhechores,

no tomo asiento con los impíos.

Lavo en la inocencia mis manos,

y rodeo tu altar, Señor,

proclamando tu alabanza,

enumerando tus maravillas.

Señor, yo amo la belleza de tu casa,

el lugar donde reside tu gloria.

No arrebates mi alma con los pecadores,

ni mi vida con los sanguinarios,

que en su izquierda llevan infamias,

y su derecha está llena de sobornos.

Yo, en cambio, camino en la integridad;

sálvame, ten misericordia de mí.

Mi pie se mantiene en el camino llano;

en la asamblea bendeciré al Señor.

Salmo 27 · 27, 1-3. 6-9

Padre, te doy gracias porque me has escuchado. (Jn 11, 41)

A ti, Señor, te invoco;

Roca mía, no seas sordo a mi voz;

que, si no me escuchas, seré igual

que los que bajan a la fosa.

Escucha mi voz suplicante

cuando te pido auxilio,

cuando alzo las manos

hacia tu santuario.

No me arrebates con los malvados

ni con los malhechores,

que hablan de paz con el prójimo,

pero llevan la maldad en el corazón.

Bendito el Señor, que escuchó

mi voz suplicante;

el Señor es mi fuerza y mi escudo:

en él confía mi corazón;

me socorrió, y mi corazón se alegra

y le canta agradecido.

El Señor es fuerza para su pueblo,

apoyo y salvación para su Ungido.

Salva a tu pueblo y bendice tu heredad,

sé su pastor y guíalos siempre.

LECTURA BREVE

1Co 5, 7-8

Tirad fuera la levadura vieja para que seáis una masa nueva, ya que ahora sois panes ázimos, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado. Así, pues, celebremos nuestra fiesta no con la vieja levadura ni con levadura de malicia y perversidad, sino con los panes ázimos de pureza y verdad.

Oremos:

Señor, concédenos realizar plenamente en nosotros mismos el misterio pascual, para que la alegría que experimentamos en estas fiestas nos dé una fuerza constante que nos lleve a la salvación. Por nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.