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Orar

Jueves, 14 de mayo de 2026

Ascensión del Señor

Tiempo Pascual · Blanco · Ciclo A

Tercia (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. No se turbe vuestro corazón. Aleluya. R. Pues voy al Padre. Aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Himno

Al Señor confesamos, ¡aleluya!

en la hora de tercia a la mañana

se llenaron los suyos de esperanza,

y lejos de la noche y de la duda

salieron con la llama y la palabra.

Al Señor adoramos, ¡aleluya!

Han marcado sus pies nuestros caminos,

marcó su nombre el nombre de los siglos,

y en la tierra su voz cual voz ninguna

convoca seguidores y testigos.

Al Señor esperamos, ¡aleluya!

y ahora celebramos al Viviente,

a Jesús victorioso de la muerte;

acéptanos, oh Cristo, cual liturgia

de gloria que ganaste y a ti vuelve. Amén.

Salmodia

Oh Dios, ensalzaste tu majestad sobre los cielos. Aleluya.

Salmo 8

Todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. ( Ef 1, 22)

Señor, dueño nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho

has sacado una alabanza contra tus enemigos,

para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;

el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos,

todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar,

que trazan sendas por las aguas.

Señor, dueño nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

Oh Dios, ensalzaste tu majestad sobre los cielos. Aleluya.

Salmo 18 A

El cielo proclama la gloria de Dios,

el firmamento pregona la obra de sus manos:

el día al día le pasa el mensaje,

la noche a la noche se lo murmura.

Sin que hablen, sin que pronuncien,

sin que resuene su voz,

a toda la tierra alcanza su pregón

y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:

él sale como el esposo de su alcoba,

contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,

y su órbita llega al otro extremo:

nada se libra de su calor.

Salmo 18 B

La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante;

los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos;

la voluntad del Señor e pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente, justos;

más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel

de un panal que destila.

Aunque tu siervo vigila

para guardarlos con cuidado,

¿quién conoce sus faltas?

Absuélveme de lo que se me oculta.

Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:

así quedaré libre e inocente

del gran pecado.

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,

Señor, roca mía, redentor mío.

LECTURA BREVE

Cfr. Ap 1, 17c-18

Vi al Hijo del hombre y me dijo: «Yo soy el primero y el último, el que vive. Estaba muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del hades.»

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.