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Orar

Martes, 19 de mayo de 2026

Martes de la 7ª semana de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco

Sexta (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Quédate con nosotros, Señor. Aleluya. R. Porque ya es tarde. Aleluya.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Himno

Cuando la luz del día está en su cumbre,

eres, Señor Jesús, luz y alegría

de quienes en la fe y en la esperanza

celebran ya la fiesta de la Vida

Eres resurrección, palabra y prenda

de ser y de vivir eternamente;

sembradas de esperanzas nuestras vidas,

serán en ti cosecha para siempre.

Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,

de tu radiante luz llena este día,

camino de alegría y de esperanza,

cabal acontecer de nueva vida.

Concédenos, oh Padre omnipotente,

por tu Hijo Jesucristo, hermano nuestro,

vivir ahora el fuego de tu Espíritu,

haciendo de esta tierra un cielo nuevo. Amén.

Salmodia

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 118 · 118, 97-104

¡Cuánto amo tu voluntad!

todo el día la estoy meditando;

tu mandato me hace más sabio que mis enemigos,

siempre me acompaña;

soy más docto que todos mis maestros,

porque medito tus preceptos.

Soy más sagaz que los ancianos,

porque cumplo tus leyes;

aparto mi pie de toda senda mala,

para guardar tu palabra;

no me aparto de tus mandamientos,

porque tú :me has instruido.

¡Qué dulce al paladar tu promesa:

más que miel en la boca!

Considero tus decretos,

y odio el camino de la mentira.

Aleluya, aleluya, aleluya.

Salmo 73 · 118, 97-104

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo. (Mt 10, 28)

¿Por qué, ¡oh Dios!, nos tienes siempre abandonados,

y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?

Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo,

de la tribu que rescataste para posesión tuya,

del monte Sión donde pusiste tu morada.

Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio;

el enemigo ha arrasado del todo el santuario.

Rugían los agresores en medio de tu asamblea,

levantaron sus propios estandartes.

En la entrada superior

abatieron a hachazos el entramado;

después, con martillos y mazas,

destrozaron todas las esculturas.

Prendieron fuego a tu santuario,

derribaron y profanaron la morada de tu nombre.

Pensaban: «Acabaremos con ellos»,

e incendiaron todos los templos del país.

Ya no vemos nuestros signos,

ni hay profeta: nadie entre nosotros sabe hasta cuándo.

¿Hasta cuándo, Dios mío, nos va a afrentar el enemigo?

¿No cesará de despreciar tu nombre el adversario?

¿Por qué retraes tu mano izquierda

y tienes tu derecha escondida en el pecho?

Pero tú, Dios mío, eres rey desde siempre,

tú ganaste la victoria en medio de la tierra.

Salmo 73 · 118, 97-104

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo. (Mt 10, 28)

Tú hendiste con fuerza el mar,

rompiste la cabeza del dragón marino;

tú aplastaste la cabeza del Leviatán

se la echaste en pasto a las bestias del mar;

tú alumbraste manantiales y torrentes,

tú secaste ríos inagotables.

Tuyo es el día, tuya la noche,

tú colocaste la luna y el sol;

tú plantaste los linderos del orbe,

tú formaste el verano y el invierno.

Tenlo en cuenta, Señor, que el enemigo te ultraja,

que un pueblo insensato desprecia tu nombre;

no entregues a los buitres la vida de tu tórtola,

ni olvides sin remedio la vida de tus pobres.

Piensa en tu alianza: que los rincones del país

están llenos de violencias.

Que el humilde no se marche defraudado,

que pobres y afligidos alaben tu nombre.

Levántate, ¡oh Dios!, defiende tu causa:

recuerda los ultrajes continuos del insensato;

no olvides las voces de tus enemigos,

el tumulto creciente de los rebeldes contra ti.

LECTURA BREVE

Cf. 1Pe 3, 21-22a

A vosotros os salva el bautismo, el cual no es remoción de las manchas del cuerpo, sino la petición que hace a Dios una buena conciencia, en virtud de la resurrección de Jesucristo, que está a la diestra de Dios.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.