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Orar

Domingo, 31 de mayo de 2026

Domingo de la Santísima Trinidad

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo A

II VÍSPERAS

V. R. Aleluya, (aleluya).

Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo. Aleluya.

Himno

Cantad y alabad al Señor,

él nos ha dicho su nombre:

Padre y Señor para el hombre.

Vida, esperanza y amor.

Cantad y alabad al Señor,

Hijo del Padre, hecho hombre:

Cristo Señor es su nombre.

Vida, esperanza y amor.

Cantad y alabad al Señor,

divino don para el hombre:

Santo Espíritu es su nombre.

Vida, esperanza y amor.

Cantad y alabad al Señor,

él es fiel y nos llama,

él nos espera y nos ama.

Vida, esperanza y amor. Amén.

Salmodia

¡Oh verdadera, excelsa y eterna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

Salmo 109 · 109, 1-5. 7

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos

estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno

según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

¡Oh verdadera, excelsa y eterna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!

Líbranos, sálvanos, danos vida eterna, oh Trinidad santísima.

Salmo 113 A

Cuando Israel salió de Egipto,

los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,

Judá fue su santuario,

Israel fue su dominio.

El mar, al verlos, huyó,

el Jordán se echó atrás;

los montes saltaron como carneros;

las colinas, como corderos.

¿Qué te pasa, mar, que huyes,

y a ti, Jordán, que te echas atrás?

¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;

colinas, que saltáis como corderos?

En presencia del Señor se estremece la tierra,

en presencia del Dios de Jacob;

que transforma las peñas en estanques,

el pedernal en manantiales de agua.

Líbranos, sálvanos, danos vida eterna, oh Trinidad santísima.

Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es, el que será.

Cántico · Ap 19, 1-2. 5-7

Aleluya intercalados cuando el Oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios.

(R. Aleluya.)

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos.

(R. Aleluya.)

Los que le teméis, pequeños y grandes.

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.

(R. Aleluya.)

Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

Aleluya.

Llegó la boda del Cordero.

(R. Aleluya.)

Su esposa se ha embellecido.

Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es, el que será.

LECTURA BREVE

Ef 4, 3-6

Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

R. Ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Honor y gloria al único Dios.

R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

A ti, Dios Padre no engendrado, a ti, Hijo único del Padre, a ti, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisa Trinidad, te confesamos con todo el corazón y con los labios, te alabamos y te bendecimos. ¡Para ti la gloria por los siglos!

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

A ti, Dios Padre no engendrado, a ti, Hijo único del Padre, a ti, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisa Trinidad, te confesamos con todo el corazón y con los labios, te alabamos y te bendecimos. ¡Para ti la gloria por los siglos!

Preces

Glorifiquemos a Dios Padre que, por el Espíritu Santo, vivificó el cuerpo de su Hijo, para que su carne resucitada fuera fuente de vida para los hombres, y aclamemos al Dios uno y trino, diciendo:

¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo!

Padre todopoderoso y eterno, envía tu Espíritu consolador en nombre de tu Hijo sobre la Iglesia, — para que la conserve en la unidad de la caridad y de la verdad perfectas.

Manda, Señor, trabajadores a tu mies, para que hagan discípulos de entre todos los pueblos — y, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, los confirmen en la fe verdadera.

Ayuda, Señor, a los perseguidos por causa de tu Hijo, — que el Espíritu Santo hable por ellos, como Jesucristo nos prometió.

Que todos los hombres, Señor, te confiesen como único Dios en tres personas, — y que vivan en la fe, en la esperanza y en el amor.

Padre de todos los vivientes, tú que vives y reinas con el Hijo y el Espíritu Santo, — recibe a nuestros hermanos difuntos en tu reino.

Oración

Dios Padre, que has enviado al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu misterio admirable, concédenos que, al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de tu majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.