Saltar al contenido

Orar

Miércoles, 24 de junio de 2026

Nacimiento de Juan Bautista

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo A

Nona (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

Los salmos se toman de la salmodia complementaria.

V. Mira, yo pongo las palabras en tu boca. R. Hoy te establezco sobre pueblos y reyes.

Himno

Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado

tu gran amor, tu gran misericordia,

y tu fuerza nos das para seguirte

por el mismo camino hacia la gloria.

Que fielmente cumplamos en tu Iglesia

nuestra parte en tu obra salvadora,

y, al llegar a la tarde de la vida,

en gozo eterno el Padre nos acoja.

Gracias, Padre, a ti porque nos llamas,

a Jesús, que en su sangre nos redime,

y al Espíritu, luz y guía

de este pueblo que al cielo se dirige. Amén.

Salmodia

A ti grito, Señor, espero tus palabras.

Salmo 118 · 118, 145-152

Te invoco de todo corazón;

respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;

a ti grito, sálvame,

y cumpliré tus decretos;

me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,

esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,

meditando tu promesa;

escucha mi voz por tu misericordia,

con tus mandamientos dame vida;

ya se acercan mis inicuos perseguidores,

están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,

y todos tus mandatos son estables;

hace tiempo comprendí que tus preceptos

los fundaste para siempre.

A ti grito, Señor, espero tus palabras.

El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insubstanciales.

Salmo 93 · 118, 145-152

El vengador de todo esto es el Señor. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. (1Ts 4, 6. 7)

Dios de la venganza, Señor,

Dios de la venganza, resplandece.

Levántate, juzga la tierra,

paga su merecido a los soberbios.

¿Hasta cuándo, Señor, los culpables,

hasta cuándo triunfarán los culpables?

Sueltan la lengua profiriendo insolencias,

se jactan los malhechores;

trituran, Señor, a tu pueblo,

oprimen a tu heredad,

asesinan a viudas y forasteros,

degüellan a los huérfanos, y comentan:

«Dios no lo ve, el Dios de Jacob no se entera.»

Enteraos los más necios del pueblo,

ignorantes, ¿cuándo discurriréis?

El que plantó el oído, ¿no va a oír?;

el que formó el ojo, ¿no va a ver?;

el que educa a los pueblos, ¿no va a castigar?;

el que instruye al hombre, ¿no va a saber?

Sabe el Señor que los pensamientos del hombre

son insustanciales.

El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insubstanciales.

El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.

Salmo 93 · 118, 145-152

El vengador de todo esto es el Señor. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. (1Ts 4, 6. 7)

Dichoso el hombre a quien tú educas,

al que en enseñas tu ley,

dándole descanso tras los años duros,

mientras al malvado le cavan la fosa.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,

ni abandona su heredad:

el justo obtendrá su derecho,

y un porvenir los rectos de corazón.

¿Quién se pone a mi favor contra los perversos,

quién se coloca a mi lado

frente a los malhechores?

Si el Señor no me hubiera auxiliado,

ya estaría yo habitando en el silencio.

Cuando me parece que voy a tropezar,

tu misericordia Señor, me sostiene;

cuando se multiplican mis preocupaciones,

tus consuelos son mi delicia.

¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo

que dicta injusticias en hombre de la ley?

Aunque atenten contra la vida del justo

y condenen a muerte al inocente,

el Señor será mi alcázar,

Dios será mi roca de refugio.

Él les pagará su iniquidad,

los destruirá por sus iniquidades,

los destruirá el Señor nuestro Dios.

El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.

LECTURA BREVE

Is 49, 7b

Te verán los reyes y se pondrán de pié, te verán los príncipes y se postrarán; porque el Señor es fiel, porque el Santo de Israel te ha elegido.

Oración

Dios todopoderoso, que suscitaste a san Juan Bautista para que le preparara a Cristo un pueblo bien dispuesto, concede a tu pueblo el don de la alegría espiritual y guíanos por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.