Sexta (Hora intermedia)
El himno
El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.
La salmodia
Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.
V. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre. R. Cuando aún estaba yo en el seno de mi madre, pronunció mi nombre.
Himno
Cuando la luz del día está en su cumbre,
eres, Señor Jesús, luz y alegría
de quienes en la fe y en la esperanza
celebran ya la fiesta de la Vida.
Eres resurrección, palabra y prenda
de ser y de vivir eternamente;
sembradas de esperanzas nuestras vidas,
serán en ti cosecha para siempre.
Ven ya, Señor Jesús, Salvador nuestro,
de tu radiante luz llena este día,
camino de alegría y de esperanza,
cabal acontecer de nueva vida.
Concédenos, oh Padre omnipotente,
por tu Hijo Jesucristo, hermano nuestro,
vivir ahora el fuego de tu Espíritu,
haciendo de esta tierra un cielo nuevo. Amén.
Salmodia
A ti grito, Señor, espero tus palabras.
Salmo 118 · 118, 145-152
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito, sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
A ti grito, Señor, espero tus palabras.
El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insubstanciales.
Salmo 93 · 118, 145-152
El vengador de todo esto es el Señor. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. (1Ts 4, 6. 7)
Dios de la venganza, Señor,
Dios de la venganza, resplandece.
Levántate, juzga la tierra,
paga su merecido a los soberbios.
¿Hasta cuándo, Señor, los culpables,
hasta cuándo triunfarán los culpables?
Sueltan la lengua profiriendo insolencias,
se jactan los malhechores;
trituran, Señor, a tu pueblo,
oprimen a tu heredad,
asesinan a viudas y forasteros,
degüellan a los huérfanos, y comentan:
«Dios no lo ve, el Dios de Jacob no se entera.»
Enteraos los más necios del pueblo,
ignorantes, ¿cuándo discurriréis?
El que plantó el oído, ¿no va a oír?;
el que formó el ojo, ¿no va a ver?;
el que educa a los pueblos, ¿no va a castigar?;
el que instruye al hombre, ¿no va a saber?
Sabe el Señor que los pensamientos del hombre
son insustanciales.
El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insubstanciales.
El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.
Salmo 93 · 118, 145-152
El vengador de todo esto es el Señor. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. (1Ts 4, 6. 7)
Dichoso el hombre a quien tú educas,
al que en enseñas tu ley,
dándole descanso tras los años duros,
mientras al malvado le cavan la fosa.
Porque el Señor no rechaza a su pueblo,
ni abandona su heredad:
el justo obtendrá su derecho,
y un porvenir los rectos de corazón.
¿Quién se pone a mi favor contra los perversos,
quién se coloca a mi lado
frente a los malhechores?
Si el Señor no me hubiera auxiliado,
ya estaría yo habitando en el silencio.
Cuando me parece que voy a tropezar,
tu misericordia Señor, me sostiene;
cuando se multiplican mis preocupaciones,
tus consuelos son mi delicia.
¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo
que dicta injusticias en hombre de la ley?
Aunque atenten contra la vida del justo
y condenen a muerte al inocente,
el Señor será mi alcázar,
Dios será mi roca de refugio.
Él les pagará su iniquidad,
los destruirá por sus iniquidades,
los destruirá el Señor nuestro Dios.
El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.
LECTURA BREVE
Is 49, 5-6
Habla el Señor, que desde el seno materno me hizo su siervo: «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
