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Miércoles, 24 de junio de 2026

Nacimiento de Juan Bautista

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo A

II VÍSPERAS

Himno

Profeta de soledades,

labio hiciste de tus iras

para fustigar mentiras

y para gritar verdades.

Desde el vientre escogido

fuiste tú el pregonero,

para anunciar al mundo

la presencia del Verbo.

El desierto encendido

fue tu ardiente maestro,

para allanar montañas

y encender los senderos.

Cuerpo de duro roble,

alma azul de silencio;

miel silvestre de rocas

y un jubón de camello.

No fuiste, Juan, la caña

tronchada por el viento;

sí la palabra ardiente

tu palabra de acero.

En el Jordán lavaste

al más puro Cordero,

que apacienta entre lirios

y duerme en los almendros.

En tu figura hirsuta

se esperanzó tu pueblo:

para una raza nueva

abriste cielos nuevos.

Sacudiste el azote

ante el poder soberbio;

y ante el Sol que nacía

se apagó tu lucero.

Por fin, en un banquete

y en el placer de un ebrio,

el vino de tu sangre

santificó el desierto.

Profeta de soledades,

labio hiciste de tus iras

para fustigar mentiras

y para gritar verdades. Amén.

Salmodia

Apareció un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan.

Salmo 14

Os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo. (Hb 12, 22)

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda

y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua,

el que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor,

el que no retracta lo que juró

aun en daño propio,

el que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará.

Apareció un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan.

Juan vino como testigo para declarar a favor de la verdad.

Salmo 111

Caminad como hijos de la luz; toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. (Ef 5, 8-9)

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,

rechinará los dientes hasta consumirse.

La ambición del malvado fracasará.

Juan vino como testigo para declarar a favor de la verdad.

Juan era la lámpara que arde y que ilumina.

Cántico · Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Juan era la lámpara que arde y que ilumina.

LECTURA BREVE

Hch 13, 23-25

Según lo prometido, Dios sacó para Israel de la descendencia de David un salvador, Jesús. Y su precursor fue Juan. Ya éste, antes de presentarse Jesús, había predicado a todo el pueblo de Israel un bautismo como señal de arrepentimiento. Y, cuando estaba para terminar su misión, solía decir: «No soy yo el que vosotros os imagináis. Pero, mirad, viene otro después de mí; y yo no soy digno de desatar su calzado.»

R. Preparad.
V. Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.

R. Enderezad sus sendas.
V. El que viene después de mí ya existía antes que yo.

R. Preparad.
V. Gloria.

Magnificat

El niño que nos ha nacido es más que un profeta; es aquel de quien dice el Salvador: «Entre los nacidos de mujer no ha surgido nadie mayor que Juan Bautista.»

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

El niño que nos ha nacido es más que un profeta; es aquel de quien dice el Salvador: «Entre los nacidos de mujer no ha surgido nadie mayor que Juan Bautista.»

Preces

Oremos confiado al Señor, que eligió a Juan Bautista para anunciar a los hombres el reino de Cristo, y digámosle:

Guía, Señor, nuestros pasos por el camino de la paz.

Tú, Señor, que llamaste a Juan cuando estaba aún en las entrañas maternas y lo elegiste para que preparara los caminos de tu Hijo, — danos ánimos para seguir siempre a Cristo con la misma fidelidad con que Juan lo precedió.

Tú que concediste al Bautista reconocer al Cordero de Dios, — concede a la Iglesia anunciar a Cristo de tal manera que los hombres de nuestro tiempo puedan reconocerlo.

Tú que dispusiste que Juan menguase y que Cristo creciera, — enséñanos a saber humillarnos, para que brille Cristo a los ojos de los hombres.

Tú que, por el martirio de Juan, quisiste manifestar la justicia, — concédenos testificar tu verdad con valentía, sin temor a la tribulación.

Acuérdate, Señor, de los que han salido ya de este mundo — y colócalos en el reino de la luz y de la paz.

Oración

Dios todopoderoso, que suscitaste a san Juan Bautista para que le preparara a Cristo un pueblo bien dispuesto, concede a tu pueblo el don de la alegría espiritual y guíanos por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.