Saltar al contenido

Orar

Lunes, 29 de junio de 2026

San Pedro y San Pablo, apóstoles

Tiempo Ordinario · Rojo · Ciclo A

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. A toda la tierra alcanza su pregón. R. Y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Dios, juez justo, salva a los rectos de, corazón.

Himno

Ven, Espíritu Santo, luz y gozo,.

Amor, que en tus incendios nos abrasas:

renueva el alma de este pueblo tuyo

que por mis labios canta tu alabanza.

En sus fatigas diarias; sé descanso;

en su lucha tenaz, vigor y gracia:

haz germinar la caridad del Padre,

que engendra flores y que quema zarzas.

Ven, Amor, que iluminas el camino,

compañero divino de las almas:

ven con tu viento a sacudir al mundo

y a abrir nuevos senderos de esperanza. Amén.

Salmodia

La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.

Salmo 18 B

Sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto. (Mt 5, 48)

La ley del Señor es perfecta

y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel

e instruye al ignorante;

los mandatos del Señor son rectos

y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos;

la voluntad del Señor e pura

y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente, justos;

más preciosos que el oro,

más que el oro fino;

más dulces que la miel

de un panal que destila.

Aunque tu siervo vigila

para guardarlos con cuidado,

¿quién conoce sus faltas?

Absuélveme de lo que se me oculta.

Preserva a tu siervo de la arrogancia,

para que no me domine:

así quedaré libre e inocente

del gran pecado.

Que te agraden las palabras de mi boca,

y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,

Señor, roca mía, redentor mío.

La ley del Señor alegra el corazón y da luz a los ojos.

Se levantará el Señor para regir a los pueblos con justicia.

Salmo 7

Mirad que el Juez está a las puertas. (St 5, 9)

Señor, Dios mío, a ti me acojo,

líbrame de mis perseguidores y sálvame,

que no me atrapen como leones

y me desgarren sin remedio.

Señor, Dios mío: si soy culpable,

si hay crímenes en mis manos,

si he causado daño a mi amigo,

si he protegido a un opresor injusto,

que el enemigo me persiga y me alcance,

que me pisotee vivo por tierra,

apretando mi vientre contra el polvo.

Levántate, Señor, con tu ira,

álzate con furor contra mis adversarios,

acude a defenderme

en el juicio que has convocado.

Que te rodee la asamblea de las naciones,

y pon tu asiento en lo más alto de ella.

El Señor es juez de los pueblos.

Júzgame, Señor, según mi justicia,

según la inocencia que hay en mí.

Cese la maldad de los culpables,

y apoya tú al inocente,

tú que sondeas el corazón y las entrañas,

tú, el Dios justo.

Se levantará el Señor para regir a los pueblos con justicia.

Dios, juez justo, salva a los rectos de corazón.

Salmo 7

Mirad que el Juez está a las puertas. (St 5, 9)

Mi escudo es Dios,

que salva a los rectos de corazón.

Dios es un juez justo,

Dios amenaza cada día:

si no se convierten, afilará su espada,

tensará el arco y apuntará.

Apunta sus armas mortíferas,

prepara sus flechas incendiarias.

Mirad: el enemigo concibió el crimen,

está preñado de maldad,

y da a luz el engaño.

Cavó y ahondó una fosa,

caiga en la fosa que hizo;

recaiga su maldad sobre su cabeza,

baje su violencia sobre su cráneo.

Yo daré gracias al Señor por su justicia,

tañendo para el nombre del Señor Altísimo.

Dios, juez justo, salva a los rectos de corazón.

LECTURA BREVE

Hch 15, 7b-9

Dios determinó que por mi boca escuchasen los gentiles la doctrina del Evangelio y llegasen a la fe. Dios, que conoce los corazones, se ha declarado en favor de ellos, al darles el Espíritu Santo, igual que a nosotros; y no ha establecido diferencia alguna entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones por la fe.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.