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Orar

Viernes, 24 de julio de 2026

San Sarbelio Makhluf, presbítero y eremita

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de San Sarbelio Makhluf, presbítero y eremita.

V. Fíjate, ¡oh Dios!, en nuestro Escudo. R. Mira el rostro de tu Ungido.

Himno

Ven, Espíritu Santo, luz y gozo,.

Amor, que en tus incendios nos abrasas:

renueva el alma de este pueblo tuyo

que por mis labios canta tu alabanza.

En sus fatigas diarias; sé descanso;

en su lucha tenaz, vigor y gracia:

haz germinar la caridad del Padre,

que engendra flores y que quema zarzas.

Ven, Amor, que iluminas el camino,

compañero divino de las almas:

ven con tu viento a sacudir al mundo

y a abrir nuevos senderos de esperanza. Amén.

Salmodia

Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.

Salmo 118 · 118, 161-168

Los nobles me perseguían sin motivo,

pero mi corazón respetaba tus palabras;

yo me alegraba con tu promesa,

como el que encuentra un rico botín;

detesto y aborrezco la mentira,

y amo tu voluntad.

Siete veces al día te alabo

por tus justos mandamientos;

mucha paz tienen los que aman tus leyes,

y nada los hace tropezar;

aguardo tu salvación, Señor,

y cumplo tus mandatos.

Mi alma guarda tus preceptos

y los ama intensamente;

guardo tus decretos,

y tú tienes presentes mis caminos.

Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.

El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.

Salmo 132

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. (1Jn 4, 7).

Ved qué paz y qué alegría,

convivir los hermanos unidos.

Es ungüento precioso en la cabeza,

que va bajando por la barba,

que baja por la barba de Aarón,

hasta la franja de su ornamento.

Es rocío del Hermón, que va bajando

sobre el monte Sión.

Porque allí manda el Señor la bendición:

la vida para siempre.

El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.

Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.

Salmo 139 · 139, 1-9. 13-14

El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. (Mt 26, 45)

Líbrame, Señor, del malvado,

guárdame del hombre violento,

que planean maldades en su corazón

y todo el día provocan contiendas;

afilan sus lenguas como serpientes,

con veneno de víboras en los labios.

Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,

guárdame de los hombres violentos,

que preparan zancadillas a mis pasos.

Los soberbios me esconden trampas,

los perversos me tienden una red

y por el camino me colocan lazos.

Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»;

Señor, atiende a mis gritos de socorro;

Señor Dios, mi fuerte salvador,

que cubres mi cabeza el día de la batalla.

Señor, no le concedas sus deseos al malvado,

no des éxito a sus proyectos.

Yo sé que el Señor hace justicia al afligido

y defiende el derecho del pobre.

Los justos alabarán tu nombre,

los honrados habitarán en tu presencia.

Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.

LECTURA BREVE

Rm 12, 17a.19b-20a.21

No devolváis a nadie mal por mal. Dice la Escritura: «Es mía la venganza; mía la recompensa; palabra, del Señor.» Pero también dice: «Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber:» No te dejes vencer del mal, sino vence el mal con el bien.

Oremos:

Señor Jesucristo, tú que efl la hora de tercia fuiste llevado al suplicio de la cruz por la salvación del mundo; ayúdanos a llorar nuestros pecados y a evitar las faltas en lo porvenir. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.