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Orar

Domingo, 30 de agosto de 2026

22º domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Ciclo A

Vísperas

Semana II del Salterio

V. R. Aleluya, (aleluya).

Alabad al Señor sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

Himno

Aplaudan a esta Rosa

las rosas de la tierra;

resuene su alabanza

del sol a las estrellas.

Una Rosa de gracia

en un rosal de penas;

por las culpas del mundo

hirió su carne tierna.

Roja Rosa del cielo,

virgen Rosa limeña:

un puñado de gozo

y un haz de penitencias.

Danos, Padre, el perfume

de esta Rosa pequeña;

que su rocío fecunde

estas tierras de América. Amén.

Salmodia

Cristo es sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

Salmo 109 · 109, 1-5. 7

Él debe reinar hasta poner todos sus enemigos bajo sus pies. (1Co 15, 25)

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

Cristo es sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec. Aleluya.

Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

Salmo 113 B

Os convertisteis de los ídolos a Dios para consagraros al Dios vivo y verdadero. (1Ts 1, 9)

No a nosotros, Señor, no a nosotros,

sino a tu nombre da la gloria;

por tu bondad, por tu lealtad.

¿Por qué han de decir las naciones:

«Dónde está su Dios»?

Nuestro Dios está en el cielo,

lo que quiere lo hace.

Sus ídolos, en cambio, son plata y oro,

hechura de manos humanas:

tienen boca, y no hablan;

tienen ojos, y no ven;

tienen orejas, y no oyen;

tienen nariz, y no huelen;

tienen manos, y no tocan;

tienen pies, y no andan;

no tiene voz su garganta:

que sean igual los que los hacen,

cuantos confían en ellos.

Israel confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

La casa de Aarón confía en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

Los fieles del Señor confían en el Señor:

él es su auxilio y su escudo.

Que el Señor se acuerde de nosotros

y nos bendiga,

bendiga a la casa de Israel,

bendiga a la casa de Aarón;

bendiga a los fieles del Señor,

pequeños y grandes.

Que el Señor os acreciente,

a vosotros y a vuestros hijos;

benditos seáis del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

El cielo pertenece al Señor,

la tierra se la ha dado a los hombres.

Los muertos ya no alaban al Señor,

ni los que bajan al silencio.

Nosotros, sí, bendeciremos al Señor

ahora y por siempre.

Nuestro Dios está en el cielo, y lo que quiere lo hace. Aleluya.

Cántico · Cf. Ap 19, 1-2. 5-7

Aleluya.

La salvación y la gloria y el poder

son de nuestro Dios.

(R. Aleluya.)

Porque sus juicios son verdaderos y justos.

Aleluya.

Alabad al Señor, sus siervos todos.

(R. Aleluya.)

Los que le teméis, pequeños y grandes.

Aleluya.

Porque reina el Señor, nuestro Dios,

dueño de todo.

(R. Aleluya.)

Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.

Aleluya.

Llegó la boda del Cordero.

(R. Aleluya.)

Su esposa se ha embellecido.

LECTURA BREVE

2Ts 2, 13-14

Nosotros debemos dar continuamente gracias a Dios por vosotros, hermanos, a quienes tanto ama el Señor. Dios os eligió desde toda la eternidad para daros la salud por la santificación que obra el Espíritu y por la fe en la verdad. Con tal fin os convocó por medio del mensaje de la salud, anunciado por nosotros, para daros la posesión de la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

R. Nuestro Señor es grande y poderoso.
V. Nuestro Señor es grande y poderoso.

R. Nuestro Señor es grande y poderoso.
V. Su sabiduría no tiene medida.

R. Nuestro Señor es grande y poderoso.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

Mi Señor Jesucristo se desposó conmigo con su anillo, y como verdadera esposa me adornó con una corona. >>>

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Mi Señor Jesucristo se desposó conmigo con su anillo, y como verdadera esposa me adornó con una corona. >>>

Preces

Demos gloria y honor a Cristo, que puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios, porque vive para interceder en su favor, y digámosle con plena confianza:

Acuérdate, Señor, de tu pueblo.

Señor Jesús, sol de justicia que iluminas nuestras vidas, al llegar al umbral de la noche te pedimos por todos los hombres, — que todos lleguen a gozar eternamente de tu luz.

Guarda, Señor, la alianza sellada con tu sangre — y santifica a tu Iglesia para que sea siempre inmaculada y santa.

Acuérdate de esta comunidad aquí reunida, — que tú elegiste como morada de tu gloria.

Que los que están en camino tengan un viaje feliz — y regresen a sus hogares con salud y alegría.

Acoge, Señor, a tus hijos difuntos — y concédeles tu perdón y la vida eterna.

Oración

Dios nuestro, que impulsaste a santa Rosa de Lima a apartarse de la vida del mundo por amor tuyo y a consagrarse sólo a ti, en la austeridad y en la penitencia, concédenos, por su intercesión, que sepamos seguir, en este mundo, el camino que conduce a la verdadera vida, para que lleguemos a gozar del torrente de tus delicias allá en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.