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Orar

Viernes, 18 de septiembre de 2026

Viernes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Fíjate, ¡oh Dios!, en nuestro Escudo. R. Mira el rostro de tu Ungido.

Himno

Este mundo del hombre, en que él se afana

tras la felicidad que tanto ansía,

tú lo vistes, Señor, de luz temprana

y de radiante sol al mediodía.

Así el poder de tu presencia encierra

el secreto más hondo de esta vida;

un nuevo cielo y una nueva tierra

colmarán nuestro anhelo sin medida.

Poderoso Señor de nuestra historia,

no tardes en venir gloriosamente;

tu luz resplandeciente y tu victoria

inunden nuestra vida eternamente. Amén.

Salmodia

Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.

Salmo 118 · 118, 161-168

Los nobles me perseguían sin motivo,

pero mi corazón respetaba tus palabras;

yo me alegraba con tu promesa,

como el que encuentra un rico botín;

detesto y aborrezco la mentira,

y amo tu voluntad.

Siete veces al día te alabo

por tus justos mandamientos;

mucha paz tienen los que aman tus leyes,

y nada los hace tropezar;

aguardo tu salvación, Señor,

y cumplo tus mandatos.

Mi alma guarda tus preceptos

y los ama intensamente;

guardo tus decretos,

y tú tienes presentes mis caminos.

Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes.

El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.

Salmo 132

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. (1Jn 4, 7).

Ved qué paz y qué alegría,

convivir los hermanos unidos.

Es ungüento precioso en la cabeza,

que va bajando por la barba,

que baja por la barba de Aarón,

hasta la franja de su ornamento.

Es rocío del Hermón, que va bajando

sobre el monte Sión.

Porque allí manda el Señor la bendición:

la vida para siempre.

El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma.

Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.

Salmo 139 · 139, 1-9. 13-14

El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. (Mt 26, 45)

Líbrame, Señor, del malvado,

guárdame del hombre violento,

que planean maldades en su corazón

y todo el día provocan contiendas;

afilan sus lenguas como serpientes,

con veneno de víboras en los labios.

Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,

guárdame de los hombres violentos,

que preparan zancadillas a mis pasos.

Los soberbios me esconden trampas,

los perversos me tienden una red

y por el camino me colocan lazos.

Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»;

Señor, atiende a mis gritos de socorro;

Señor Dios, mi fuerte salvador,

que cubres mi cabeza el día de la batalla.

Señor, no le concedas sus deseos al malvado,

no des éxito a sus proyectos.

Yo sé que el Señor hace justicia al afligido

y defiende el derecho del pobre.

Los justos alabarán tu nombre,

los honrados habitarán en tu presencia.

Defiéndeme de la mano perversa, Señor Dios, mi fuerte salvador.

LECTURA BREVE

1Jn 3, 6

En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

Oremos:

Señor Jesucristo, tú que a la hora de sexta subiste a la cruz por nuestra salvación mientras el mundo vivía sumergido en las tinieblas; concédenos que tu luz nos ilumine siempre para que, guiados por ella, podamos alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.