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Orar

Miércoles, 23 de septiembre de 2026

San Pío de Pietrelcina, presbítero

Tiempo Ordinario · Blanco · Año par (II)

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles. R. En los que esperan en su misericordia.

Himno

El pan de cada día

dánoslo hoy, Señor, a manos llenas;

convierte en alegría

nuestras labores buenas

y acaricia el dolor de nuestras penas.

¡Horas de tedio largas

sin la presencia buena de tus manos!

¡Ay, las horas amargas

nos vuelven inhumanos,

si no abrimos el alma a los hermanos!

Santifica el momento

de este ruido tenaz, de esta fatiga.

Busquemos el aliento de tu presencia amiga

que acreciente el esfuerzo y nos bendiga. Amén.

Salmodia

Salmo 122

EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO

Dos ciegos… se pusieron a gritar:

«Señor, ten compasión de nosotros,

Hijo de David.» (Mt 20, 30)

A ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava

fijos en las manos de su señora,

así están nuestros ojos en el Señor,

Dios nuestro, esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,

que estamos saciados de desprecios;

nuestra alma está saciada

del sarcasmo de los satisfechos,

del desprecio de los orgullosos.

Salmo 123

NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR

El Señor dijo a Pablo: «No temas…

que yo estoy contigo.» (Hch 18, 9-10)

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

—que lo diga Israel—,

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

cuando nos asaltaban los hombres,

nos habrían tragado vivos:

tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas,

llegándonos el torrente hasta el cuello;

nos habrían llegado hasta el cuello

las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que no nos entregó

como presa a sus dientes;

hemos salvado la vida

como un pájaro de la trampa del cazador:

la trampa se rompió y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

Salmo 124

EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO

La paz de Dios sobre Israel. (Ga 6, 16)

Los que confían en el Señor

son como el monte Sión:

no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,

y el Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados

sobre el lote de los justos,

no sea que los justos extiendan

su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,

a los sinceros de corazón;

y a los que se desvían por sendas tortuosas,

que los rechace el Señor con los malhechores.

¡Paz a Israel!

LECTURA BREVE

1Pe 1, 15-16

Como es santo el que os llamó, sed también santos en toda vuestra conducta, porque está escrito: «Sed santos, porque yo soy santo.»

Oremos:

Dios todopoderoso y lleno de amor, que a la mitad de nuestra jornada concedes un descanso a nuestra fatiga, contempla complacido el trabajo empezado, remedia nuestras deficiencias, y haz que nuestras obras te sean agradables. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.