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Orar

Domingo, 4 de octubre de 2026

27º domingo del Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario · Verde · Ciclo A

Laudes

Si esta es tu primera oración del día, comienza con el Invitatorio: se dice antes de Laudes cuando con él se abre el día.

Semana III del Salterio

Alabad al Señor en el cielo. Aleluya.

Himno

Ven, Francisco, a tus hermanos,

visita a los pobrecillos;

ven traspasado de amor

por las heridas de Cristo;

como nueva primavera

después del invierno frío.

Ven, que los hombres te vean

por el mundo peregrino:

liberado, sin alforja

y sin dinero en el cinto;

y anuncia la paz y el bien

con los labios florecidos.

Ven con los brazos sin armas,

hermano suave y pacífico;

ven, menor de los menores,

de corazón compasivo;

profeta sin amargura,

ven con el ramo de olivo.

Ven, penitente gozoso,

que lloras de regocijo;

heraldo loco de amor

y paz de los enemigos;

ven por los barrios y plazas,

juglar del perdón divino.

Ven, ángel de buenas nuevas,

háblanos de Jesucristo;

ven, boca del Evangelio,

cristiano sabio y sencillo;

hermano tan deseado,

Francisco tan bien querido. Amén.

Salmodia

El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.

Salmo 92

Reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo; alegrémonos y gocemos y démosle gracias. (Ap 19, 6. 7)

El Señor reina vestido de majestad,

el Señor, vestido y ceñido de poder:

así está firme el orbe y no vacila.

Tu trono está firme desde siempre,

y tú eres eterno.

Levantan los ríos, Señor,

levantan los ríos su voz,

levantan los ríos su fragor;

pero más que la voz de aguas caudalosas,

más potente que el oleaje del mar,

más potente en el cielo es el Señor.

Tus mandatos son fieles y seguros;

la santidad es el adorno de tu casa,

Señor, por días sin término.

El Señor es admirable en el cielo. Aleluya.

Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Cántico · Dn 3, 57-88. 56

Alabad al Señor sus siervos todos. (Ap 19, 5)

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;

astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

Tú, Señor, eres alabado y ensalzado por los siglos. Aleluya.

Alabad al Señor en el cielo. Aleluya. †

Salmo 148

Al que se sienta en el trono y al Corderola alabanza, el honor, la gloria y el poderpor los siglos de los siglos. (Ap 5, 13)

Alabad al Señor en el cielo,

† alabad al Señor en lo alto.

Alabadlo todos sus ángeles,

alabadlo todos sus ejércitos.

Alabadlo, sol y luna;

alabadlo, estrellas lucientes.

Alabadlo, espacios celestes,

y aguas que cuelgan en el cielo.

Alaben el nombre del Señor,

porque él lo mandó, y existieron.

Les dio consistencia perpetua

y una ley que no pasará.

Alabad al Señor en la tierra,

cetáceos y abismos del mar.

Rayos, granizo, nieve y bruma,

viento huracanado que cumple sus órdenes.

Montes y todas las sierras,

árboles frutales y cedros.

Fieras y animales domésticos,

reptiles y pájaros que vuelan.

Reyes y pueblos del orbe,

príncipes y jefes del mundo.

Los jóvenes y también las doncellas,

los viejos junto con los niños.

Alaben el nombre del Señor,

el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;

él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,

de Israel, su pueblo escogido.

Alabad al Señor en el cielo. Aleluya. †

LECTURA BREVE

Ez 37, 12b-14

Así dice el Señor: «Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que yo soy el Señor: os infundiré mi espíritu y viviréis, os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo el Señor lo digo y lo hago.» Oráculo del Señor.

R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.

R. Ten piedad de nosotros.
V. Tú que estás sentado a la derecha del Padre.

R. Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Benedictus

Francisco, pobre y humilde en la tierra, entra colmado de riquezas en el cielo, y en su honor se elevan himnos celestes. >>>

Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

Francisco, pobre y humilde en la tierra, entra colmado de riquezas en el cielo, y en su honor se elevan himnos celestes. >>>

Preces

Invoquemos a Dios Padre que envió al Espíritu Santo, para que con su luz santísima penetrara las almas de sus fieles, y digámosle:

Ilumina, Señor, a tu pueblo.

Te bendecimos, Señor, a ti que eres nuestra luz, — y te pedimos que este domingo que ahora empezamos transcurra todo él consagrado a tu alabanza.

Tú, que por la resurrección de tu Hijo quisiste iluminar el mundo, — haz que tu Iglesia difunda entre todos los hombres la alegría pascual.

Tú, que por el Espíritu de la verdad adoctrinaste a los discípulos de tu Hijo, — envía este mismo Espíritu a tu Iglesia para que permanezca siempre fiel a ti.

Tú, que eres luz para todos los hombres, acuérdate de los que viven aún en las tinieblas — y abre los ojos de su mente para que te reconozcan a ti, único Dios verdadero.

Oración

Señor Dios, que en el pobre y humilde Francisco de Asís has dado a tu Iglesia una imagen viva de Jesucristo, haz que nosotros, siguiendo su ejemplo, imitemos a tu Hijo y vivamos, como este santo, unidos a ti en el gozo del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.