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Orar

Lunes, 12 de octubre de 2026

San Carlos Acutis

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Recuerda, Señor, tu ternura. R. Y tu misericordia, que son eternas.

Himno

Ven del seno de Dios, oh Santo Espíritu,

a visitar las mentes de tus fieles;

y haz que los corazones que creaste

se llenen con tus dádivas celestes.

Ilumine tu luz nuestros sentidos,

encienda el fuego de tu amor los pechos;

Espíritu de Cristo, fortalece

este barro mortal de nuestros corazones.

Danos, Amor, tu amor y la alegría

de conocer al Padre y a su Hijo,

de poseerte a ti que eres de entreambos

eternamente el inefable Espíritu. Amén.

Salmodia

Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

Salmo 118 · 118, 129-136

Amar es cumplir la ley entera. (Rm 13, 10)

Tus preceptos son admirables,

por eso los guarda mi alma;

la explicación de tus palabras ilumina,

da inteligencia a los ignorantes;

abro la boca y respiro,

ansiando tus mandamientos.

Vuélvete a mí y ten misericordia,

como es tu norma con los que aman tu nombre;

asegura mis pasos con tu promesa,

que ninguna mandad me domine;

líbrame de la opresión de los hombres,

y guardaré tus decretos..

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,

enséñame tus leyes;

arroyos de lágrimas bajan de mis ojos

por los que no cumplen tu voluntad.

Asegura, Señor, mis pasos con tu promesa.

Uno solo es el legislador y juez; tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?

Salmo 81

No juzguéis antes de tiempo; dejad que venga el Señor. (1Co 4, 5)

Dios se levanta en la asamblea divina,

rodeado de ángeles juzga:

«¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta,

poniéndoos de parte del culpable?

Proteged al desvalido y al huérfano,

haced justicia al humilde y al necesitado,

defended al, pobre y al indigente,

sacándolos de las manos del culpable.»

Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras,

mientras vacilan los cimientos del orbe.

Yo declaro: «Aunque seáis dioses,

e hijos del Altísimo todos,

moriréis como cualquier hombre,

caeréis, príncipes, como uno de tantos.»

Levántate, ¡oh Dios!, y juzga la tierra,

porque tú eres él dueño de todos los pueblos.

Uno solo es el legislador y juez; tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?

Llamé al Señor, y él me respondió.

Salmo 119

Estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. (Rm 12, 12)

En mi aflicción llamé al Señor,

y él me respondió.

Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,

de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandar Dios,

lengua traidora?

Flechas de arquero,

afiladas con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,

acampado en Cadar!

Demasiado llevo viviendo

con los que odian la paz;

cuando yo digo: «Paz»,

ellos dicen: «Guerra».

Llamé al Señor, y él me respondió.

LECTURA BREVE

Lv 20, 26

Sed para mí santos, porque yo, el Señor, soy santo, y os he separado de entre los pueblos para que seáis míos.

Oremos:

Padre óptimo, Dios nuestro, tú has querido que los hombres trabajemos de tal modo, que, cooperando unos con otros, alcancemos éxitos cada vez mejor logrados; ayúdanos, pues, a vivir en medio de nuestros trabajos, sintiéndonos siempre hijos tuyos y hermanos de todos los hombres. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.