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Orar

Viernes, 16 de octubre de 2026

Santa Eduviges, religiosa

Tiempo Ordinario · Verde · Año par (II)

VÍSPERAS

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de Santa Eduviges, religiosa.

Himno

Eres la luz y siembras claridades,

eres amor y siembras armonía

desde tu eternidad de eternidades.

Por tu roja frescura de alegría,

la tierra se estremece de rocío,

Hijo eterno del Padre y de María.

En el cielo del hombre, oscuro y frío,

eres la luz total, fuego del fuego,

que aplaca las pasiones y el hastío.

Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;

mientras corre la vida paso a paso,

pongo mis horas grises en tu brazo,

y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.

Salmodia

Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Salmo 144

Justo eres tú, Señor, el que es y que era, el Santo. (Ap 16, 5)

Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;

bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día te bendeciré

y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,

es incalculable su grandeza;

una generación pondera tus obras a la otra,

y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,

y yo repito tus maravillas;

encarecen ellos tus temibles proezas,

yo narro tus grandes acciones;

difunden la memoria de tu inmensa bondad,

y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,

lento a la cólera y rico en piedad;

el Señor es bueno con todos,

es cariñoso con todas sus creaturas.

Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,

que te bendigan tus fieles;

que proclamen la gloria de tu reinado,

que hablen de tus hazañas;

explicando tus proezas a los hombres,

la gloria y majestad de tu reinado.

Tu reinado es un reinado perpetuo,

tu gobierno va de edad en edad.

Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.

Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

Salmo 144

Justo eres tú, Señor, el que es y que era, el Santo. (Ap 16, 5)

El Señor es fiel a sus palabras,

bondadoso en todas sus acciones.

El Señor sostiene a los que van a caer,

endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,

tú les das la comida a su tiempo;

abres tú la mano,

y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,

es bondadoso en todas sus acciones;

cerca está el Señor de los que lo invocan,

de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,

escucha sus gritos, y los salva.

El Señor guarda a los que lo aman,

pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,

todo viviente bendiga su santo nombre

por siempre jamás.

Los ojos de todos te están aguardando, Señor; tú estás cerca de los que te invocan.

Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Cántico · Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE

Rm 8, 1-2

No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la muerte.

R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.

R. Para llevarnos a Dios.
V. Muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu.

R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

Acuérdate, Señor, de la misericordia, como lo habías prometido a nuestros padres.

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Acuérdate, Señor, de la misericordia, como lo habías prometido a nuestros padres.

Preces

Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:

Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.

Señor Jesucristo, consuelo de los humildes, — dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.

Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal, — por tu misericordia obtengamos el perdón.

Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia, — aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.

Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja descarriada, — no apartes de nosotros tu misericordia.

Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz, — abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.