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Orar

Viernes, 4 de diciembre de 2026

San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia

Adviento · Morado

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia.

V. Los gentiles temerán tu nombre, Señor. R. Los reyes del mundo tu gloria.

Himno

Oh Santo Espíritu, que con el Padre

y el Hijo eres un solo Dios eterno:

dígnate ya bajar hasta nosotros

y entrar y derramarte en nuestros pechos.

Que la mente, la lengua y el sentido

den testimonio de tu nombre excelso,

y que las llamas del amor despunten,

y que al prójimo abrasen con su fuego.

Escúchanos, oh Padre piadosísimo,

y haz que se cumpla nuestro deseo,

tú que reinas sin tiempo con tu Hijo

Jesucristo y el Santo Paracleto. Amén.

Salmodia

Salmo 119

DESEO DE LA PAZ

Estad firmes en la tribulación,

sed asiduos en la oración. (Rm 12, 12)

En mi aflicción llamé al Señor,

y él me respondió.

Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,

de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandar Dios, lengua traidora?

Flechas de arquero,

afiladas con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,

acampado en Cadar!

Demasiado llevo viviendo con los que odian la paz;

cuando yo digo: «Paz», ellos dicen: «Guerra».

Salmo 120

EL GUARDIÁN DE ISRAEL

No tendrán hambre ni sed;

no les molestará el sol ni calor alguno

(Ap 7, 16)

Levanto mis ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio?

El auxilio me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,

tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa

el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,

está a tu derecha;

de día el sol no te hará daño,

ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,

él guarda tu alma;

el Señor guarda tus entradas y salidas,

ahora y por siempre.

Salmo 121

LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Os habéis acercado al monte de Sión,

ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo.

(Hb 12, 22)

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia

en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo.»

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

LECTURA BREVE

Jr 29, 11. 13

Sé muy bien lo que pienso hacer con vosotros: designios de paz y no de aflicción, daros un porvenir y una esperanza. Me buscaréis y me encontraréis si me buscáis de todo corazón.

Oremos:

Muestra, Señor, tu poder y ven a nosotros, para que por tu protección nos veamos libres de los peligros que nos amenazan a causa de nuestros pecados. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.