Saltar al contenido

Orar

Martes, 8 de diciembre de 2026

Inmaculada Concepción de María

Adviento · Blanco · Ciclo B

LAUDES

Si esta es tu primera oración del día, comienza con el Invitatorio: se dice antes de Laudes cuando con él se abre el día.

Los salmos y el cántico se toman del domingo I del Salterio.

¡Qué admirable pureza la de aquella Virgen Madre que no conoció el pecado y que mereció llevar a Dios en su seno!

El Señor te ha bendecido, santa Virgen María, más que a todas las mujeres de la tierra.

Arrástranos tras de ti, Virgen inmaculada, y correremos atraídos por el aroma de tus perfumes.

Himno

Pureza inmaculada,

espejo del Señor,

¡oh fuente de la gracia,

unida al Redentor!

Belleza sin mancilla,

encanto virginal,

tú eres la alegría,

la gloria del mortal.

¡Oh vara florecida

del tronco de Jesé!,

en gracia concebida,

¡oh gloria de Israel!

Dichosa por los siglos

los pueblos te dirán:

tú fuiste del Dios vivo

la aurora celestial. Amén.

Salmodia

Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

Salmo 62 · 62, 2-9

Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas.

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,

mi alma está sedienta de ti;

mi carne tiene ansia de ti,

como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario

viendo tu fuerza y tu gloria!

Tu gracia vale más que la vida,

te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré

y alzaré las manos invocándote.

Me saciaré de manjares exquisitos,

y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti

y velando medito en ti,

porque fuiste mi auxilio,

y a la sombra de tus alas canto con júbilo:

mi alma está unida a ti,

y tu diestra me sostiene.

Por ti madrugo, Dios mío, para contemplar tu fuerza y tu gloria. Aleluya.

En medio de las llamas, los tres jóvenes unánimes cantaban: «Bendito sea el Señor». Aleluya.

Cántico · Dn 3, 57-88. 56b

Alabad al Señor sus siervos todos. (Ap 19, 5)

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;

cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;

ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;

astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;

vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;

fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;

témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;

noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;

rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,

ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;

cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;

mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;

aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;

bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;

siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;

santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,

ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,

ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,

alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.

En medio de las llamas, los tres jóvenes unánimes cantaban: «Bendito sea el Señor». Aleluya.

Que el pueblo de Dios se alegre por su Rey. Aleluya.

Salmo 149

Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran en su Rey, Cristo, el Señor. (Hesiquio)

Cantad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;

que se alegre Israel por su Creador,

los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,

cantadle con tambores y cítaras;

porque el Señor ama a su pueblo

y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria

y canten jubilosos en filas:

con vítores a Dios en la boca

y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos

y aplicar el castigo a las naciones,

sujetando a los reyes con argollas,

a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada

es un honor para todos sus fieles.

Que el pueblo de Dios se alegre por su Rey. Aleluya.

LECTURA BREVE

Is 43, 1

Así dice el Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: «No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre; tú eres mío.»

R. El Dios todopoderoso.
V. El Dios todopoderoso me ciñe de valor.

R. Me ciñe de valor.
V. Y me enseña un camino perfecto.

R. El Dios todopoderoso.
V. Gloria.

Benedictus

El Señor Dios dijo a la serpiente: «Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo: ella herirá tu cabeza.» Aleluya.

Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

El Señor Dios dijo a la serpiente: «Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo: ella herirá tu cabeza.» Aleluya.

Preces

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente, — haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Salvador del mundo, tú que con la eficacia de tu redención preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado, — líbranos también a nosotros de toda culpa.

Redentor nuestro, tú que hiciste de la inmaculada Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo, — haz también de nosotros templos de tu Espíritu.

Rey de reyes, que elevaste contigo a tu Madre en cuerpo y alma al cielo, — haz que aspiremos siempre a los bienes celestiales.

Oración

Dios todopoderoso, que, por la inmaculada concepción de la Virgen María, preparaste una digna morada para tu Hijo y, en previsión de la muerte de Jesucristo, preservaste a su madre de toda mancha de pecado, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta madre inmaculada, que lleguemos a ti limpios de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.