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Orar

Jueves, 17 de diciembre de 2026

17 de diciembre

Adviento · Morado

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.

Himno

Oh Santo Espíritu, que con el Padre

y el Hijo eres un solo Dios eterno:

dígnate ya bajar hasta nosotros

y entrar y derramarte en nuestros pechos.

Que la mente, la lengua y el sentido

den testimonio de tu nombre excelso,

y que las llamas del amor despunten,

y que al prójimo abrasen con su fuego.

Escúchanos, oh Padre piadosísimo,

y haz que se cumpla nuestro deseo,

tú que reinas sin tiempo con tu Hijo

Jesucristo y el Santo Paracleto. Amén.

Salmodia

Salmo 119

DESEO DE LA PAZ

Estad firmes en la tribulación,

sed asiduos en la oración. (Rm 12, 12)

En mi aflicción llamé al Señor,

y él me respondió.

Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,

de la lengua traidora.

¿Qué te va a dar o a mandar Dios, lengua traidora?

Flechas de arquero,

afiladas con ascuas de retama.

¡Ay de mí, desterrado en Masac,

acampado en Cadar!

Demasiado llevo viviendo con los que odian la paz;

cuando yo digo: «Paz», ellos dicen: «Guerra».

Salmo 120

EL GUARDIÁN DE ISRAEL

No tendrán hambre ni sed;

no les molestará el sol ni calor alguno

(Ap 7, 16)

Levanto mis ojos a los montes:

¿de dónde me vendrá el auxilio?

El auxilio me viene del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,

tu guardián no duerme;

no duerme ni reposa

el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,

está a tu derecha;

de día el sol no te hará daño,

ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,

él guarda tu alma;

el Señor guarda tus entradas y salidas,

ahora y por siempre.

Salmo 121

LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Os habéis acercado al monte de Sión,

ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo.

(Hb 12, 22)

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la casa del Señor»!

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada

como ciudad bien compacta.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,

a celebrar el nombre del Señor;

en ella están los tribunales de justicia

en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:

«Vivan seguros los que te aman,

haya paz dentro de tus muros,

seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,

voy a decir: «La paz contigo.»

Por la casa del Señor, nuestro Dios,

te deseo todo bien.

LECTURA BREVE

Is 4, 2

Aquel día, el vástago del Señor será joya y gloria, fruto del país, honor y ornamento puro para los supervivientes de Israel.

Oremos:

Señor Dios, creador y restaurador de la naturaleza humana, que quisiste que tu Hijo, la Palabra eterna, se encarnara en el seno de la siempre Virgen María, atiende a nuestras súplicas y haz que tu Hijo unigénito, que ha tomado nuestra naturaleza humana, se digne hacernos participantes de su naturaleza divina y nos transforme así plenamente en hijos tuyos. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.