Saltar al contenido

Orar

Martes, 22 de diciembre de 2026

22 de diciembre

Adviento · Morado

Sexta (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.

Todo el día te estoy invocando, Señor, no me escondas tu rostro.

Himno

Oh Señor, Dios eterno y bondadoso,

tú diriges los tiempos y la vida;

son por ti luminosas las mañanas,

con tu sol das el fuego al mediodía.

Que tu paz se derrame en nuestras almas

y que apague el ardor de la discordia;

que descansen los cuerpos fatigados,

anhelando el reposo de tu gloria.

Tu amistad danos, Padre omnipotente,

sea Cristo la senda que sigamos,

ilumine el Espíritu el desierto

en que todos a ti peregrinamos. Amén.

Salmodia

El ángel Gabriel saludó a María diciendo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.»

Salmo 118 · 118, 137-144

Señor, tú eres justo, tus mandamientos son rectos;

has prescrito leyes justas sumamente estables;

me consume el celo,

porque mis enemigos olvidan tus palabras.

Tu promesa es acrisolada, y tu siervo la ama;

soy pequeño despreciable,

pero no olvido tus decretos;

tu justicia es justicia eterna,

tu voluntad es verdadera.

Me asaltan angustias y aprietos,

tus mandatos son mi delicia;

la justicia de tus preceptos es eterna,

dame inteligencia y tendré vida.

El ángel Gabriel saludó a María diciendo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.»

Salmo 87 · 118, 137-144

Ésta es vuestra hora, la del poder de las tinieblas. (Lc 22, 53)

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,

de noche grito en tu presencia;

llegue hasta ti mi súplica,

inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está colmada de desdichas,

y mi vida está al borde del abismo,

ya me cuentan con los que bajan a la fosa,

soy como un inválido.

Tengo mi cama entre los muertos,

como los caídos que yacen en el sepulcro,

de los cuales ya no guardas memoria,

porque fueron arrancados de tu mano.

Me has colocado en lo hondo de la fosa,

en las tinieblas del fondo;

tú cólera pesa sobre mí,

me echas encima todas tus olas.

Salmo 87 · 118, 137-144

Ésta es vuestra hora, la del poder de las tinieblas. (Lc 22, 53)

Has alejado de mí a mis conocidos,

me has hecho repugnante para ellos,

encerrado, no puedo salir,

y los ojos se me nublan de pesar.

Todo el día te estoy invocando,

tendiendo las manos hacia ti.

¿Harás tú maravillas por los muertos?

¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,

o tu fidelidad en el reino,de la muerte?

¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla

o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio,

por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.

¿Por qué, Señor, me rechazas

y me escondes tu rostro?

Desde niño fui desgraciado y enfermo.

Me doblo bajo el peso de tus terrores,

pasó sobré mí tu incendio,

tus espantos me han consumido:

me rodean como las aguas todo el día,

me envuelven todos a una;

alejaste de mí amigos y compañeros:

mi compañía son las tinieblas.

LECTURA BREVE

Ag 2, 7. 10

Todavía un poco más, y agitaré cielo y tierra, mar y continentes. La gloria de este segundo templo será mayor que la del primero y en este sitio daré la paz —oráculo del Señor de los ejércitos—.

Oremos:

Dios nuestro, que, compadecido del hombre caído y sentenciado a muerte, quisiste redimirlo con la venida de tu Hijo, concede a los que en esta Navidad han de postrarse ante él con humildad, para adorarlo hecho niño en Belén, que merezcan gozar eternamente de la compañía de su redentor. Que vive y reina contigo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.