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Orar

Jueves, 24 de diciembre de 2026

24 de diciembre

Adviento · Morado

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.

Himno

El trabajo, Señor, de cada día

nos sea por tu amor santificado,

convierte su dolor en alegría

de amor, que para dar tú nos has dado.

Paciente y larga es nuestra tarea

en la noche oscura del amor que espera;

dulce huésped del alma, al que flaquea

dale tu luz, tu fuerza que aligera.

En el alto gozoso del camino,

demos gracias a Dios, que nos concede

la esperanza sin fin del don divino;

todo lo puede en él quien nada puede. Amén.

Salmodia

Los profetas anunciaron que el Salvador nacería de María Virgen.

Salmo 118 · 118, 153-160

Mira mi abatimiento y líbrame,

porque no olvido tu voluntad;

defiende mi causa y rescátame,

con tu promesa dame vida;

la justicia está lejos de los malvados

que no buscan tus leyes.

Grande es tu ternura, Señor,

con tus mandamientos dame vida;

muchos son los enemigos que me persiguen,

pero yo no me aparto de tus preceptos;

viendo a los renegados sentía indignación,

porque no guardan tus mandatos.

Mira cómo amo tus decretos, Señor,

por tu misericordia dame vida;

el compendio de tu palabra es la verdad,

y tus justos juicios son eternos.

Los profetas anunciaron que el Salvador nacería de María Virgen.

Salmo 127

«Que el Señor te bendiga desde Sión», es decir, desde su Iglesia. (Arnobio)

¡Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien;

tu mujer, como una vid fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa:

ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida;

que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel!

Salmo 128

La Iglesia habla de los sufrimientos que tiene que tolerar. (S. Agustín)

¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud

—que lo diga Israel—,

cuánta guerra me han hecho desde mi juventud,

pero no pudieron conmigo!

Sobre mis espaldas metieron el arado

y alargaron los surcos.

Pero el Señor, que es justo,

rompió las coyundas de los malvados.

Retrocedan, avergonzados,

los que odian a Sión;

sean como la hierba del tejado,

que se seca y nadie la siega;

que no llena la mano del segador

ni la brazada del que agavilla;

ni le dicen los que pasan:

«Que el Señor te bendiga.»

Os bendecimos en el nombre del Señor.

LECTURA BREVE

Is 4, 2

Aquel día, el vástago del Señor será joya y gloria, fruto del país, honor y ornamento puro para los supervivientes de Israel.

Oremos:

Jesús, Señor nuestro, ven pronto, no tardes más, para que se reanimen con tu venida los que confían en tu amor. Tú que vives y reinas.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.