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Orar

Domingo, 27 de diciembre de 2026

Sagrada Familia

Tiempo de Navidad · Blanco · Ciclo B

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. El Señor nos instruirá en sus caminos. R. Y marcharemos por sus sendas

Himno

Oh Santo Espíritu, que con el Padre

y el Hijo eres un solo Dios eterno:

dígnate ya bajar hasta nosotros

y entrar y derramarte en nuestros pechos.

Que la mente, la lengua y el sentido

den testimonio de tu nombre excelso,

y que las llamas del amor despunten,

y que al prójimo abrasen con su fuego.

Escúchanos, oh Padre piadosísimo,

y haz que se cumpla nuestro deseo,

tú que reinas sin tiempo con tu Hijo

Jesucristo y el Santo Paracleto. Amén.

Salmodia

José y María, la madre de Jesús, estaban maravillados de lo que se decía de él.

Salmo 117

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. (Hch 4, 11)

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor

eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,

y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo,

¿qué podrá hacerme el hombre?

El Señor está conmigo y me auxilia,

veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que confiar en los magnates.

José y María, la madre de Jesús, estaban maravillados de lo que se decía de él.

Salmo 117

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. (Hch 4, 11)

Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé,

me rodeaban cerrando el cerco,

en el nombre del Señor los rechacé,

me rodeaban como avispas,

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

«La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa.»

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

Salmo 117

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. (Hch 4, 11)

Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios: él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos

hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

LECTURA BREVE

Col 3, 12-13

Como pueblo elegido de Dios, pueblo santo y amado, sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo.

Oremos:

Dios nuestro, que has querido darnos en la Sagrada Familia ejemplos preclaros de virtudes domésticas, concédenos saber imitar su vida y su amor recíproco, para que un día podamos ir a disfrutar con ella de la alegría eterna de tu morada. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.