Tercia (Hora intermedia)
El himno
El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.
La salmodia
Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.
Hoy la memoria es libre
Puede rezarse el oficio de la feria o el de San Tomás Becket, obispo y mártir.
V. Se acordó el Señor de su misericordia. Aleluya. R. Y de su fidelidad en favor de la casa de Israel. Aleluya.
Himno
El trabajo, Señor, de cada día
nos sea por tu amor santificado,
convierte su dolor en alegría
de amor, que para dar tú nos has dado.
Paciente y larga es nuestra tarea
en la noche oscura del amor que espera;
dulce huésped del alma, al que flaquea
dale tu luz, tu fuerza que aligera.
En el alto gozoso del camino,
demos gracias a Dios, que nos concede
la esperanza sin fin del don divino;
todo lo puede en él quien nada puede. Amén.
Salmodia
Dichoso el que anda por los senderos del Señor.
Salmo 118 · 118, 1-8
El amor de Dios consiste en guardar sus mandamientos. (1Jn 5, 3)
Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón;
el que, sin cometer iniquidad,
anda por sus senderos.
Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas;
entonces no sentiré vergüenza
al mirar tus mandatos.
Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
tú no me abandones.
Dichoso el que anda por los senderos del Señor.
Se alegra mi corazón con tu auxilio.
Salmo 12
El Dios de la esperanza os colme de todo gozo. (Rm 15, 13)
¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?
Hasta cuándo me esconderás tu rostro?
¿Hasta cuándo he de estar preocupado,
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a triunfar mí enemigo?
Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;
da luz a mis ojos
para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: «Lo he vencido»,
ni se alegre, mi adversario de mi fracaso.
Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.
Se alegra mi corazón con tu auxilio.
Dios lo incluyó todo bajo el dominio del pecado para poder compadecerse de todos.
Salmo 13
Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia. (Rm 5, 20)
Dice el necio para sí:
«No hay Dios.»
Se han corrompido, cometiendo abominaciones,
no hay quien obre bien.
El Señor observa desde el cielo
a los hijos de Adán,
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.
Todos se extravían ,
igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien,
ni uno solo.
Pero ¿no aprenderán los malhechores
que devoran a mi pueblo como pan
y no invocan al Señor?
Pues temblarán de espanto,
porque Dios está con los justos.
Podéis burlaros de los planes del desvalido,
pero el Señor es su refugio.
¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob y gozará Israel.
Dios lo incluyó todo bajo el dominio del pecado para poder compadecerse de todos.
LECTURA BREVE
Tt 2, 11-12
Dios ha hecho aparecer a la vista de todos los hombres la gracia que nos trae la salud, y nos enseña a vivir con sensatez, justicia y religiosidad en esta vida, desechando la impiedad y las ambiciones del mundo.
Oremos:
Dios todopoderoso, Dios invisible, que con la venida de tu Hijo has disipado las tinieblas del mundo, míranos con amor y ayúdanos a celebrar con nuestros cantos y alabanzas la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina.
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
