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Orar

Domingo, 3 de enero de 2027

Epifanía

Tiempo de Navidad · Blanco · Ciclo B

II VÍSPERAS

V. R. Aleluya, (aleluya).

Alabad al Señor sus siervos todos, pequeños y grandes. Aleluya.

Himno

Reyes que venís por ellas,

no busquéis estrellas ya,

porque donde el sol está

no tienen luz las estrellas.

Mirando sus luces bellas,

no sigáis la vuestra ya,

porque donde el sol está

no tienen luz las estrellas.

Aquí parad, que aquí está

quien luz a los cielos da:

Dios es el puerto más cierto,

y si habéis hallado puerto

no busquéis estrellas ya.

No busquéis la estrella ahora:

que su luz ha oscurecido

este Sol recién nacido

en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,

el Niño os alumbra ya,

porque donde el sol está

no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,

no reparéis en su llanto,

porque nunca llueve tanto

como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas

la estrella oscurecen ya,

porque donde el sol está

no tienen luz las estrellas. Amén.

Salmodia

El Rey de la paz ha sido glorificado por encima de todos los reyes de la tierra.

Salmo 109 · 109, 1-5. 7

Él debe reinar hasta poner todos sus enemigos bajo sus pies. (1Co 15, 25)

Oráculo del Señor a mi Señor:

«Siéntate a mi derecha,

y haré de tus enemigos estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor

el poder de tu cetro:

somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,

entre esplendores sagrados;

yo mismo te engendré, como rocío,

antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:

«Tú eres sacerdote eterno,

según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,

quebrantará a los reyes.

En su camino beberá del torrente,

por eso levantará la cabeza.

El Rey de la paz ha sido glorificado por encima de todos los reyes de la tierra.

Ha brillado una luz en las tinieblas para los hombres de buena voluntad: el Señor justo, clemente y compasivo.

Salmo 111

Caminad como hijos de la luz; toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. (Ef 5, 8-9)

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,

rechinará los dientes hasta consumirse.

La ambición del malvado fracasará.

Ha brillado una luz en las tinieblas para los hombres de buena voluntad: el Señor justo, clemente y compasivo.

Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico · Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE

Tt 3, 4-5

Dios, nuestro Salvador, hizo aparecer su misericordia y su amor por los hombres. Y nos trajo la salud, no en consideración a las buenas obras que hubiésemos practicado nosotros, sino por pura misericordia suya, mediante el baño bautismal de regeneración y renovación que obra el Espíritu Santo.

R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Será la bendición de todos los pueblos.

R. Todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.

R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

Veneramos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya.

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Veneramos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya.

Preces

Veneremos a nuestro Salvador, adorado hoy por los magos, y digámosle suplicantes:

Salva, Señor, la vida de los pobres.

Rey de los pueblos, tú que llamaste a los magos, primicia de los pueblos gentiles, para que te adoraran, — concédenos también a nosotros el espíritu de adoración.

Rey de la gloria, que riges a tu pueblo con justicia, — concede a los hombres paz abundante.

Rey eterno, que subsistes por los siglos, envíanos tu palabra — y haz que penetre en nosotros como la llovizna que empapa la tierra.

Rey de justicia, que has venido a librar al pobre que no tiene protector, — ten piedad de los indigentes y afligidos.

Señor Jesús, cuyo nombre es eterno, — da parte a nuestros hermanos difuntos en el reino que preparas a tus elegidos.

Oración

Señor, tú que manifestaste a tu Hijo en este día a todas las naciones por medio de una estrella, concédenos, a los que ya te conocemos por la fe, llegar a contemplar, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.