VÍSPERAS
Los salmos y el cántico se toman de la feria correspondiente.
Himno
Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
Dios es el puerto más cierto,
y si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.
No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.
Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.
Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén.
Salmodia
No podéis servir a Dios y al dinero.
Salmo 48
Es muy difícil que un rico entre en el reino de los cielos. (Mt 19, 23)
Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;
mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.
¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?
Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.
Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.
El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.
El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.
No podéis servir a Dios y al dinero.
«Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.
Salmo 48
Es muy difícil que un rico entre en el reino de los cielos. (Mt 19, 23)
Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.
Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.
No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.
Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.
El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.
«Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.
Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.
Cántico · Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE
Ef 2, 3b-5
Éramos por nuestro natural hijos de cólera, como los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos vivificó con Cristo —por pura gracia habéis sido salvados—.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Magnificat
Oh Cristo, luz de luz, tú te manifestaste a los magos y ellos te presentaron sus dones. Aleluya.
Cántico de María Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Oh Cristo, luz de luz, tú te manifestaste a los magos y ellos te presentaron sus dones. Aleluya.
Preces
Unidos a los cristianos del mundo entero, oremos y glorifiquemos al Señor, diciendo:
Escucha, Padre santo, la oración de tus hijos.
Manifiéstate, Señor, a los hombres que te buscan, como a Dios escondido, en las diversas religiones, ideologías o en los vestigios que de ti encuentran en la creación; — haz que todos ellos lleguen al conocimiento de Cristo y sean iluminados por su Evangelio.
Contempla con amor a los que te adoran como a su único Dios verdadero y te esperan como al juez universal del último día; — que siempre vean en ti a su amigo y protector.
Acuérdate de todos aquellos a quienes constantemente das la vida, la luz y todos los bienes; — que nunca, Señor, se vean alejados de ti.
Manda a tus ángeles para que velen sobre los que están de viaje — y líbralos de la muerte imprevista y repentina.
Tú que manifestaste tu verdad en esta vida a nuestros hermanos difuntos, — concédeles llegar a tu reino a contemplar tu inefable belleza.
Oración
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo tomara nuestra misma carne mortal para manifestarse a los hombres, haz que al contemplarle exteriormente igual a nosotros, nos vayamos transformando interiormente a imagen de él. Que vive y reina contigo.
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
