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Orar

Viernes, 8 de enero de 2027

Viernes después de la Epifanía

Tiempo de Navidad · Blanco

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Apareció en la tierra. R. Y convivió entre los hombres.

Himno

Oh Santo Espíritu, que con el Padre

y el Hijo eres un solo Dios eterno:

dígnate ya bajar hasta nosotros

y entrar y derramarte en nuestros pechos.

Que la mente, la lengua y el sentido

den testimonio de tu nombre excelso,

y que las llamas del amor despunten,

y que al prójimo abrasen con su fuego.

Escúchanos, oh Padre piadosísimo,

y haz que se cumpla nuestro deseo,

tú que reinas sin tiempo con tu Hijo

Jesucristo y el Santo Paracleto. Amén.

Salmodia

Que tu bondad me consuele según tu promesa.

Salmo 118 · 118, 73-80

Tus manos me hicieron y me formaron:

instrúyeme para que aprenda tus mandatos;

tus fieles verán con alegría

que he esperado en tu palabra;

reconozco, Señor,

que tus mandamientos son justos,

que con razón me hiciste sufrir.

Que tu bondad me consuele,

según la promesa hecha a tu siervo;

cuando me alcance tu compasión, viviré,

y mis delicias serán tu voluntad;

que se avergüencen los insolentes

del daño que me hacen;

yo meditaré tus decretos.

Vuelvan a mí tus fieles

que hacen caso de tus preceptos;

sea mi corazón perfecto en tus leyes,

así no quedaré avergonzado.

Que tu bondad me consuele según tu promesa.

Protégeme de mis enemigos, Dios mío.

Salmo 58 · 58, 2-6a. 10-11. 17-18

Estas súplicas expresan la confianza del Salvador ante su Padre. (Eusebio de Cesarea)

Líbrame de mi enemigo, Dios mío;

protégeme de mis agresores,

líbrame de los malhechores,

sálvame de los hombres sanguinarios.

Mira que me están acechando,

y me acosan los poderosos:

sin que yo haya pecado ni faltado,

Señor, sin culpa mía, avanzan para acometerme.

Despierta, ven a mi encuentro, mira:

tú, el Señor de los ejércitos,

el Dios de Israel.

Estoy velando contigo, fuerza mía,

porque tú, ¡oh Dios!, eres mi alcázar.

Que tu favor se adelante, ¡oh Dios!,

y me haga ver la derrota del enemigo.

Pero yo cantaré tu fuerza,

por la mañana aclamaré tu misericordia;

porque has sido mi alcázar

y mi refugio en el peligro.

Y tocaré en tu honor, fuerza mía,

porque tú, ¡oh Dios!, eres mi alcázar.

Protégeme de mis enemigos, Dios mío.

Dichoso el hombre a quien corrige Dios, porque él hiere y venda la herida.

Salmo 59

En el mundo tendréis luchas, pero tened valor: Yo he vencido al mundo. (Jn 16, 33)

¡Oh Dios!, nos rechazaste

y rompiste nuestras filas;

estabas airado, pero restáuranos.

Has sacudido y agrietado el país:

repara sus grietas, que se desmorona.

Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo,

dándole a beber un vino de vértigo;

diste a tus fieles la señal de desbandada,

haciéndolos huir de los arcos.

Para que se salven tus predilectos,

que tu mano salvadora nos responda.

Dios habló en su santuario:

«Triunfante ocuparé Siquém,

parcelaré el valle de Sucot;

mío es Galaad, mío Manasés,

Efraím es yelmo de mi cabeza,

Judá es mi cetro;

Moab, una jofaina para lavarme;

sobre Edom echo mi sandalia,

sobre Filistea canto victoria.»

Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte,

quién me conducirá a Edom,

si tú, ¡oh Dios!, nos has rechazado

y no sales ya con nuestras tropas?

Auxílianos contra el enemigo,

que la ayuda del hombre es inútil.

Con Dios haremos proezas,

él pisoteará a nuestros enemigos.

Dichoso el hombre a quien corrige Dios, porque él hiere y venda la herida.

LECTURA BREVE

Jr 31, 7-8

Gritad de alegría por Jacob, alabad y decid: «El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.» Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra.

Oremos:

Te pedimos, Dios todopoderoso, que el nacimiento del Salvador del mundo, manifestado a los magos por una estrella, sea comprendido por nuestras mentes cada vez con mayor profundidad. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.