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Orar

Sábado, 9 de enero de 2027

Sábado después de la Epifanía

Tiempo de Navidad · Blanco

LAUDES

Si esta es tu primera oración del día, comienza con el Invitatorio: se dice antes de Laudes cuando con él se abre el día.

Himno

Estrella nunca vista se aparece

a los remotos magos orientales,

y, al juzgar de los fuegos celestiales,

otra lumbre mayor los esclarece.

Nacido sacro Rey se les ofrece,

con nuevas maravillas y señales,

para que reverentes y leales

la obediencia le den como merece.

Parten llevados de la luz y el fuego,

del fuego de su amor; luz que los guía

con claridad ardiente y soberana.

Subió al trono de Dios el pío ruego,

y, llenos de firmísima alegría,

vieron la luz de Dios por nube humana.

Gloria y loores por la eternidad

tribútense a la Santa Trinidad. Amén.

Salmodia

Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

Salmo 91

Este salmo canta las maravillas realizadas en Cristo. (S. Atanasio)

Es bueno dar gracias al Señor

y tocar para tu nombre, oh Altísimo,

proclamar por la mañana tu misericordia

y de noche tu fidelidad,

con arpas de diez cuerdas y laúdes

sobre arpegios de cítaras.

Tus acciones, Señor, son mi alegría,

y mi júbilo, las obras de tus manos.

¡Qué magníficas son tus obras, Señor,

qué profundos tus designios!

El ignorante no los entiende

ni el necio se da cuenta.

Aunque germinen como hierba los malvados

y florezcan los malhechores,

serán destruidos para siempre.

Tú, en cambio, Señor,

eres excelso por los siglos.

Porque tus enemigos, Señor, perecerán,

los malhechores serán dispersados;

pero a mí me das la fuerza de un búfalo

y me unges con aceite nuevo.

Mis ojos no temerán a mis enemigos,

mis oídos escucharán su derrota.

El justo crecerá como una palmera

y se alzará como un cedro del Líbano:

plantado en la casa del Señor,

crecerá en los atrios de nuestro Dios;

en la vejez seguirá dando fruto

y estará lozano y frondoso,

para proclamar que el Señor es justo,

que en mi Roca no existe la maldad.

Por la mañana proclamamos, Señor, tu misericordia y de noche tu fidelidad.

Dad gloria a nuestro Dios.

Cántico · Dt 32, 1-12

¡Cuántas veces he querido agrupar a tus hijos como la gallina cobija a los polluelos bajo las alas! (Mt 23, 37)

Escuchad, cielos, y hablaré;

oye, tierra, los dichos de mi boca;

descienda como lluvia mi doctrina,

destile como rocío mi palabra;

como llovizna sobre la hierba,

como sereno sobre el césped;

voy a proclamar el nombre del Señor:

dad gloria a nuestro Dios.

Él es la Roca, sus obras son perfectas,

sus caminos son justos,

es un Dios fiel, sin maldad;

es justo y recto.

Hijos degenerados, se portaron mal con él,

generación malvada y pervertida.

¿Así le pagas al Señor,

pueblo necio e insensato?

¿No es él tu padre y tu creador,

el que te hizo y te constituyó?

Acuérdate de los días remotos,

considera las edades pretéritas,

pregunta a tu padre y te lo contará,

a tus ancianos y te lo dirán:

Cuando el Altísimo daba

a cada pueblo su heredad,

y distribuía a los hijos de Adán,

trazando las fronteras de las naciones

según el número de los hijos de Dios,

la porción del Señor fue su pueblo,

Jacob fue la parte de su heredad.

Lo encontró en una tierra desierta

en una soledad poblada de aullidos:

lo rodeó cuidando de él,

lo guardó como a las niñas de sus ojos.

Como el águila incita a su nidada,

revolando sobre los polluelos,

así extendió sus alas, los tomó

y los llevó sobre sus plumas.

El Señor solo los condujo,

no hubo dioses extraños con él.

Dad gloria a nuestro Dios.

¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

Salmo 8

Todo lo puso bajo sus pies y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. ( Ef 1, 22)

Señor, dueño nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho

has sacado una alabanza contra tus enemigos,

para reprimir al adversario y al rebelde.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;

el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad,

le diste el mando sobre las obras de tus manos,

todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar,

que trazan sendas por las aguas.

Señor, dueño nuestro,

¡qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!

¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en toda la tierra!

LECTURA BREVE

Sb 7, 26-27

La Sabiduría es un reflejo de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios, una imagen de su bondad. Aun siendo sola, lo puede todo; sin salir de sí misma, todo lo renueva; en todas las edades entra en las almas santas y forma en ellas amigos de Dios y profetas.

R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Se postrarán ante él todos los reyes.

R. Y todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.

R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Benedictus

En Caná de Galilea dio Jesús la primera señal por la que reveló su gloria.

Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

En Caná de Galilea dio Jesús la primera señal por la que reveló su gloria.

Preces

Glorifiquemos a Cristo, imagen del Dios verdadero, y digámosle con fe:

Cristo, Hijo de Dios, escúchanos.

Hijo de Dios, que nos has manifestado el amor del Padre, — haz que los hombres puedan descubrir en nuestro amor fraterno el amor con que Dios nos ama.

Tú que te has revelado como Señor de la vida, — danos parte en la plenitud de tu vida divina.

Haz que reproduzcamos siempre tu muerte en nuestros cuerpos, — para que en nuestro vivir se manifieste también tu vida.

Ilumina nuestros corazones con tu luz, — para que, a través de nosotros, resplandezca la gloria de Dios.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que por medio de tu Hijo has transformado a la humanidad en una nueva creatura, concédenos, por tu gracia, participar siempre de la naturaleza divina de aquel que ha llevado hasta ti nuestra naturaleza humana. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.