I VÍSPERAS
I Vísperas del domingo siguiente
V. R. Alabad al Señor, todas las naciones.
Himno
Porque el bautismo hoy empieza
y él lo quiere inaugurar,
hoy se ha venido a lavar
el Autor de la limpieza.
Aunque es santo y redentor,
nos da ejemplo singular:
se quiere hoy purificar
como cualquier pecador.
Aunque él mismo es la Hermosura
y no hay hermosura par,
hoy quiere al agua bajar
y hermosear nuestra basura.
Nadie lo hubiera pensado:
vino el pecado a quitar,
y se hace ahora pasar
por pecador y pecado.
Gracias, Bondad y Belleza,
pues te quisiste humillar
y no te pesó lavar
tu santidad y pureza. Amén.
Salmodia
Juan bautizaba en el desierto, predicando un bautismo de arrepentimiento para remisión de los pecados.
Salmo 134
Vosotros sois… un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. (1Pe 2, 9)
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Juan bautizaba en el desierto, predicando un bautismo de arrepentimiento para remisión de los pecados.
Yo os bautizo con agua; pero él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
Salmo 134
Vosotros sois… un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. (1Pe 2, 9)
Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.
Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.
Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.
Yo os bautizo con agua; pero él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.
En seguida que fue bautizado, Jesús salió del agua y, de pronto, se le abrieron los cielos.
Cántico · Cf. 1Tm 3, 16
Cristo, manifestado en fragilidad humana,
santificado por el Espíritu.
Cristo, mostrado a los ángeles,
proclamado a los gentiles.
Cristo, objeto de fe para el mundo,
elevado a la gloria.
En seguida que fue bautizado, Jesús salió del agua y, de pronto, se le abrieron los cielos.
LECTURA BREVE
Hch 10, 37-38
Vosotros sabéis lo acaecido en toda Judea: cómo Jesús de Nazaret empezó su actividad por Galilea después del bautismo predicado por Juan; cómo Dios lo ungió con poder del Espíritu Santo; cómo pasó haciendo el bien y devolviendo la salud a todos los que estaban esclavizados por el demonio, porque Dios estaba con él.
R. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.
V. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.
R. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.
V. Y ábreles una fuente de agua viva.
R. Escucha, Señor, la voz de tu pueblo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Magnificat
El Salvador vino a ser bautizado para renovar al hombre envejecido; quiso restaurar por el agua nuestra naturaleza deteriorada y nos vistió con su incorruptibilidad.
Cántico de María Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
El Salvador vino a ser bautizado para renovar al hombre envejecido; quiso restaurar por el agua nuestra naturaleza deteriorada y nos vistió con su incorruptibilidad.
Preces
Roguemos a nuestro Redentor, bautizado por Juan en el Jordán, y supliquémosle, diciendo:
Envía, Señor, tu Espíritu sobre nosotros.
Cristo, siervo de Dios, en quien el Padre tiene todo su gozo, — envía tu Espíritu sobre nosotros.
Cristo, elegido de Dios, tú que no rompiste la caña resquebrajada ni apagaste la mecha humeante, — compadécete de cuantos te buscan con sinceridad.
Cristo, Hijo de Dios, a quien el Padre ha elegido como nueva alianza del pueblo y luz de las naciones, — abre por el bautismo los ojos de los que no ven.
Cristo, salvador de los hombres, a quien el Padre ungió con el Espíritu Santo y envió para salvación del mundo, — haz que todos los hombres te conozcan y crean en ti para que así obtengan la vida eterna.
Cristo, esperanza nuestra, que llevas la luz de la salvación a los pueblos que yacen en las tinieblas de la ignorancia, — recibe en tu reino a nuestros difuntos.
Oración
Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste solemnemente a Cristo como tu Hijo amado, cuando era bautizado en el Jordán y descendía el Espíritu Santo sobre él, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, que se conserven siempre dignos de tu complacencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
