VÍSPERAS
Himno
Tan cerca, Saulo, de nosotros,
de nuestras mordeduras,
de nuestros viejos odios
y de nuestras ternuras.
Cerca de nuestras ansias,
lejos de nuestros pasos,
de nuestras veleidades
y de nuestros fracasos.
Dinos que Cristo en cruz
es todo: pena y gozo,
tu enseñanza y tu gloria,
tu lucha y tu reposo.
Que al corazón que a toda
decisión está listo,
todo es estiércol, todo,
para ganar a Cristo. Amén.
Salmodia
Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.
Salmo 115
Por medio de Jesús ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza. (Hb 13, 15)
Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.
Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien dio el crecimiento.
Salmo 125
Como participáis en el sufrimiento, también participáis en el consuelo. (2Co 1, 7)
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.
Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien dio el crecimiento.
Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia; líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.
Cántico · Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas
tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia; líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.
LECTURA BREVE
1Co 15, 9-10
Yo soy el menor de los apóstoles, indigno del nombre de apóstol, pues perseguí a la Iglesia de Dios. Mas, por la gracia de Dios, soy lo que soy; y la gracia que él me concedió no quedó infecunda en mí. He trabajado con más afán que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo.
R. Te doy gracias.
V. Te doy gracias, Señor, de todo corazón.
R. De todo corazón.
V. Tañeré en honor de tu nombre entre las naciones.
R. Te doy gracias.
V. Gloria.
Magnificat
Apóstol san Pablo, predicador de la verdad y maestro de los gentiles, intercede por nosotros ante Dios que te eligió.
Cántico de María Lc 1, 46-55
ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Apóstol san Pablo, predicador de la verdad y maestro de los gentiles, intercede por nosotros ante Dios que te eligió.
Preces
Hermanos: Edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al Padre por su pueblo santo, diciendo:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
Padre santo, que quisiste que tu Hijo resucitado de entre los muertos se manifestara en primer lugar a los apóstoles, — haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo.
Padre santo, tú que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres, — haz que el Evangelio sea proclamado a toda la creación.
Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra, — haz que, sembrando también tu palabra con nuestro esfuerzo, recojamos sus frutos con alegría.
Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo, — haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres.
Tú que quisiste que tu Hijo resucitara el primero de entre los muertos, — concede a todos los que son de Cristo resucitar con él, el día de su venida.
Oración
Señor Dios, que has iluminado al mundo entero con la palabra del apóstol san Pablo, haz que quienes recordamos hoy su conversión, imitando sus ejemplos, anunciemos el Evangelio al mundo y seamos así testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.
