Saltar al contenido

Orar

Viernes, 12 de febrero de 2027

Viernes después de Miércoles de Ceniza

Cuaresma · Morado

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Mi sacrificio es un espíritu contrito. R. Un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

Himno

Por el pecado primero

entró la muerte a la vida,

y la muerte fue vencida

por la vida del Cordero.

El Padre lo hizo pecado

para salvar al caído;

el que nunca había sufrido

se quiso crucificado.

La humanidad pecadora

está bien representada,

mas la culpa fue lavada

por la sangre redentora. Amén.

Salmodia

Salmo 118 · 118, 161-168

Los nobles me perseguían sin motivo,

pero mi corazón respetaba tus palabras;

yo me alegraba con tu promesa,

como el que encuentra un rico botín;

detesto y aborrezco la mentira,

y amo tu voluntad.

Siete veces al día te alabo

por tus justos mandamientos;

mucha paz tienen los que aman tus leyes,

y nada los hace tropezar;

aguardo tu salvación, Señor,

y cumplo tus mandatos.

Mi alma guarda tus preceptos

y los ama intensamente;

guardo tus decretos,

y tú tienes presentes mis caminos.

Salmo 132

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. (1Jn 4, 7).

Ved qué paz y qué alegría,

convivir los hermanos unidos.

Es ungüento precioso en la cabeza,

que va bajando por la barba,

que baja por la barba de Aarón,

hasta la franja de su ornamento.

Es rocío del Hermón, que va bajando

sobre el monte Sión.

Porque allí manda el Señor la bendición:

la vida para siempre.

Salmo 139 · 139, 1-9. 13-14

El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. (Mt 26, 45)

Líbrame, Señor, del malvado,

guárdame del hombre violento,

que planean maldades en su corazón

y todo el día provocan contiendas;

afilan sus lenguas como serpientes,

con veneno de víboras en los labios.

Defiéndeme, Señor, de la mano perversa,

guárdame de los hombres violentos,

que preparan zancadillas a mis pasos.

Los soberbios me esconden trampas,

los perversos me tienden una red

y por el camino me colocan lazos.

Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»;

Señor, atiende a mis gritos de socorro;

Señor Dios, mi fuerte salvador,

que cubres mi cabeza el día de la batalla.

Señor, no le concedas sus deseos al malvado,

no des éxito a sus proyectos.

Yo sé que el Señor hace justicia al afligido

y defiende el derecho del pobre.

Los justos alabarán tu nombre,

los honrados habitarán en tu presencia.

Tercia: Ant. Han llegado los días de penitencia; expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.

Sexta: Ant. «Por mi vida —dice el Señor—, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.»

Nona: Ant. Acreditémonos ante Dios por nuestra constancia en las tribulaciones, por nuestra sed de ser justos.

LECTURA BREVE

Cf. Jr 3, 12b.14a

«Volveos —oráculo del Señor—. No os pondré mala cara, porque soy compasivo y no me irrito para siempre. Volved, hijos rebeldes», oráculo del Señor.

Oremos:

Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea convertirse. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.