Saltar al contenido

Orar

Viernes, 12 de febrero de 2027

Viernes después de Miércoles de Ceniza

Cuaresma · Morado

LAUDES

Si esta es tu primera oración del día, comienza con el Invitatorio: se dice antes de Laudes cuando con él se abre el día.

Himno

Delante de la cruz los ojos míos

quédenseme, Señor, así mirando,

y sin ellos quererlo estén llorando,

porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos,

quédenseme, Señor, así cantando,

y sin ellos quererlo estén rezando,

porque pecaron mucho y son impíos.

Y así con la mirada en vos prendida,

y así con la palabra prisionera,

como la carne a vuestra cruz asida,

quédeseme, Señor, el alma entera;

y así clavada en vuestra cruz mi vida,

Señor, así, cuando queráis me muera. Amén.

Salmodia

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Salmo 50

Renovaos en la mente y en el espíritu y vestíos de la nueva condición humana. (Cf. Ef 4, 23-24)

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;

por tu inmensa compasión borra mi culpa;

lava del todo mi delito,

limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,

tengo siempre presente mi pecado:

contra ti, contra ti solo pequé,

cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón

en el juicio brillará tu rectitud.

Mira, que en la culpa nací,

pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,

y en mi interior me inculcas sabiduría.

Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;

lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,

que se alegren los huesos quebrantados.

Aparta de mi pecado tu vista,

borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,

renuévame por dentro con espíritu firme;

no me arrojes lejos de tu rostro,

no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,

afiánzame con espíritu generoso:

enseñaré a los malvados tus caminos,

los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,

Dios, Salvador mío!,

y cantará mi lengua tu justicia.

Señor, me abrirás los labios,

y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;

si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.

Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:

un corazón quebrantado y humillado

tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,

reconstruye las murallas de Jerusalén:

entonces aceptarás los sacrificios rituales,

ofrendas y holocaustos,

sobre tu altar se inmolarán novillos.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme.

Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los pueblos.

Cántico · Tb 13, 10-15. 17-19

Me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que traía la gloria de Dios. (Ap 21, 10-11)

Anuncien todos los pueblos sus maravillas

y alábenle sus elegidos en Jerusalén,

la ciudad del Santo;

por las obras de tus hijos te azotará,

pero de nuevo se compadecerá

de los hijos de los justos.

Confiesa dignamente al Señor

y bendice al rey de los siglos,

para que de nuevo sea en ti

edificado su tabernáculo con alegría,

para que alegre en ti a los cautivos

y muestre en ti su amor hacia los desdichados,

por todas las generaciones y generaciones.

Brillarás cual luz de lámpara

y todos los confines de la tierra vendrán a ti.

Pueblos numerosos vendrán de lejos

al nombre del Señor, nuestro Dios,

trayendo ofrendas en sus manos,

ofrendas para el rey del cielo.

Las generaciones de las generaciones

exultarán en ti.

Y benditos para siempre todos los que te aman.

Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,

que serán congregados,

y al Señor de los justos bendecirán.

Dichosos los que te aman;

en tu paz se alegrarán.

Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,

pues en ti se alegrarán

contemplando toda tu gloria,

y se regocijarán para siempre.

Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,

porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas

será reedificada,

con piedras preciosas sus muros

y con oro puro sus torres y sus almenas.

Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los pueblos.

Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

Salmo 147

Ven y te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. (Ap 21, 9)

Glorifica al Señor, Jerusalén;

alaba a tu Dios, Sión:

que ha reforzado los cerrojos de tus puertas

y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;

ha puesto paz en tus fronteras,

te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,

y su palabra corre veloz;

manda la nieve como lana,

esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas

y con el frío congela las aguas;

envía una orden y se derriten;

sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,

sus decretos y mandatos a Israel;

con ninguna nación obró así,

ni les dio a conocer sus mandatos.

Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.

LECTURA BREVE

Is 53, 11b-12

Mi siervo justificará a muchos, porque cargó sobre sí los crímenes de ellos. Le daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre, porque se entregó a sí mismo a la muerte y fue contado entre los malhechores; él tomó sobre sí el pecado de las multitudes e intercedió por los pecadores.

R. Él me librará de la red del cazador.
V. Él me librará de la red del cazador.

R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.

R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Benedictus

Cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante; entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá camino.

Cántico de Zacarías Lc 1, 68-79

EL MESÍAS Y SU PRECURSOR

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,

porque ha visitado y redimido a su pueblo,

suscitándonos una fuerza de salvación

en la casa de David, su siervo,

según lo había predicho desde antiguo

por boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos

y de la mano de todos los que nos odian;

ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,

recordando su santa alianza

y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,

arrancados de la mano de los enemigos,

le sirvamos con santidad y justicia,

en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,

porque irás delante del Señor

a preparar sus caminos,

anunciando a su pueblo la salvación,

el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,

nos visitará el sol que nace de lo alto,

para iluminar a los que viven en tiniebla

y en sombra de muerte,

para guiar nuestros pasos

por el camino de la paz.

Cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu semejante; entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá camino.

Preces

Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y resurrección, y supliquémosle, diciendo:

Señor, ten piedad de nosotros.

Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria, — conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.

Tú que, exaltado en la cruz, quisiste ser atravesado por la lanza del soldado, — sana nuestras heridas.

Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida, — haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de este árbol.

Tú que, clavado en la cruz, perdonaste al ladrón arrepentido, — perdónanos también a nosotros, pecadores.

Oración

Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea convertirse. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.