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Orar

Sábado, 13 de febrero de 2027

Sábado después de Miércoles de Ceniza

Cuaresma · Morado

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Mi sacrificio es un espíritu contrito. R. Un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

Himno

Amigo de los hombres, Jesucristo,

tú solo das sentido a nuestra historia,

y, con los ojos fijos al futuro,

la Iglesia vive fiel a tu memoria.

Este tiempo de ayuno te presenta

de nosotros la parte más oscura,

y tus manos clavadas al madero

nos devuelven tu paz y tu ternura.

A lo largo del día no nos dejes,

no nos falte la luz de tu mirada:

llena de amor los pasos que caminan

de este mundo a la luz de tu alborada. Amén.

Salmodia

Salmo 118 · 118, 169-176

Que llegue mi clamor a tu Presencia,

Señor, con tus palabras, dame inteligencia;

que mi súplica entre en tu presencia,

líbrame según tu promesa;

de mis labios brota la alabanza,

porque me enseñaste tus leyes.

Mi lengua canta tu fidelidad,

porque todos tus preceptos son justos:

que tu mano me auxilie,

ya que prefiero tus decretos;

ansío tu salvación, Señor,

tu voluntad es mi delicia.

Que mi alma viva para alabarte,

que tus mandamientos me auxilien:

me extravié como oveja perdida:

busca a tu siervo, que no olvida tus mandatos.

Salmo 44 · 118, 169-176

¡Llega el esposo, salid a recibirlo! (Mt 25, 6)

Me brota del corazón un poema bello,

recito mis versos a un rey;

mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,

en tus labios se derrama la gracia,

el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:

es tu gala y tu orgullo;

cabalga victorioso por la verdad y la justicia,

tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,

se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, ¡oh dios!, permanece para siempre;

cetro de rectitud es tu cetro real;

has amado la justicia y odiado la impiedad:

por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido

con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,

desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,

de pie a tu derecha está la reina

enjoyada con oro de Ofir.

Salmo 44 · 118, 169-176

¡Llega el esposo, salid a recibirlo! (Mt 25, 6)

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna;

prendado está el rey de tu belleza,

póstrate ante él, que él es tu señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos,

los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,

vestida de perlas y brocado;

la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,

la siguen sus compañeras:

las traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos,

que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre

por generaciones y generaciones,

y los pueblos te alabarán

por los siglos de los siglos.

Tercia: Ant. Han llegado los días de penitencia; expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.

Sexta: Ant. «Por mi vida —dice el Señor—, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.»

Nona: Ant. Acreditémonos ante Dios por nuestra constancia en las tribulaciones, por nuestra sed de ser justos.

LECTURA BREVE

Ap 3, 19-20

Yo reprendo y corrijo a los que amo. ¡Ánimo, pues, y arrepiéntete! Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguien escucha mi voz y me abre la puerta entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo.

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno, mira compasivo nuestra debilidad y extiende sobre nosotros tu mano para protegernos. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.