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Orar

Jueves, 18 de febrero de 2027

Jueves de la 1ª semana de Cuaresma

Cuaresma · Morado

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Mi sacrificio es un espíritu contrito. R. Un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

Himno

Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado

tu amor y tu gran misericordia,

y tu fuerza nos das para seguirte

por el mismo camino hacia la gloria.

Que fielmente cumplamos en tu Iglesia

nuestra parte en tu obra redentora,

y, al llegar a la tarde de la vida,

en gozo eterno el Padre nos acoja.

Gracias, Padre, a Ti porque nos llamas,

a Jesús, que en su sangre nos redime,

y al Espíritu Santo, luz y guía

de este pueblo que al cielo se dirige. Amén.

Salmodia

Salmo 118 · 118, 17-24

Haz bien a tu siervo: viviré

y cumpliré tus palabras;

ábreme los ojos y contemplaré

las maravillas de tu voluntad;

soy un forastero en la tierra:

no me ocultes tus promesas.

Mi alma se consume, deseando

continuamente tus mandamientos;

reprendes a los soberbios,

infelices los que se apartan de tus mandatos;

aleja de mí las afrentas y el desprecio,

porque observo tus preceptos.

Aunque los nobles se sientan a murmurar de mí,

tu siervo medita tus leyes;

tus preceptos son mi delicia,

tus decretos son mis consejeros.

Salmo 24 · 118, 17-24

La esperanza no defrauda (R 5, 5)

A ti, Señor, levanto mi alma;

Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado,

que no triunfen de mí mis enemigos;

pues los que esperan en ti no quedan defraudados,

mientras que el fracaso malogra a los traidores.

Señor, enséñame tus caminos,

instrúyeme en tus sendas:

haz que camine con lealtad;

enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador,

y todo el día te estoy esperando.

Recuerda, Señor, que tu ternura

y tu misericordia son eternas;

no te acuerdes de los pecados

ni de las maldades de mi juventud;

acuérdate de mí con misericordia,

por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto,

y enseña el camino a los pecadores;

hace caminar a los humildes con rectitud,

enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad

para los que guardan su alianza y sus mandatos.

Por el honor de tu nombre, Señor,

perdona mis culpas, que son muchas.

Salmo 24 · 118, 17-24

La esperanza no defrauda (R 5, 5)

Hay alguien que tema al Señor?

Él le enseñará el camino escogido:

su alma vivirá feliz,

su descendencia poseerá la tierra.

El Señor se confía con sus fieles

y les da a conocer su alianza.

Tengo los ojos puestos en el Señor,

porque él saca mis pies de la red.

Mírame, ¡oh Dios!, y ten piedad de mí,

que estoy solo y afligido.

Ensancha mi corazón oprimido y

sácame de mis tribulaciones.

Mira mis trabajos y mis penas

y perdona todos mis pecados,

mira cuántos son mis enemigos,

que me detestan con odio cruel.

Guarda mi vida y líbrame,

no quede yo defraudado de haber acudido a ti.

La inocencia y la rectitud me protegerán,

porque espero en ti.

Salva, ¡oh Dios!, a Israel

de todos sus peligros.

Tercia: Ant. Han llegado los días de penitencia; expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.

Sexta: Ant. «Por mi vida —dice el Señor—, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.»

Nona: Ant. Acreditémonos ante Dios por nuestra constancia en las tribulaciones, por nuestra sed de ser justos.

LECTURA BREVE

Dt 30, 2-3a

Si vuelves al Señor, tu Dios, si escuchas su voz con todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo el corazón y con toda el alma, entonces el Señor, tu Dios, cambiará tu suerte y tendrá piedad de ti.

Oremos:

Señor, haz que nos inclinemos siempre a pensar con rectitud y a practicar el bien con diligencia y, puesto que no podemos existir sin ti, concédenos vivir siempre según tu voluntad. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.