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Orar

Martes, 23 de febrero de 2027

San Policarpo, obispo y mártir

Cuaresma · Morado

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Mi sacrificio es un espíritu contrito. R. Un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

Himno

Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado

tu amor y tu gran misericordia,

y tu fuerza nos das para seguirte

por el mismo camino hacia la gloria.

Que fielmente cumplamos en tu Iglesia

nuestra parte en tu obra redentora,

y, al llegar a la tarde de la vida,

en gozo eterno el Padre nos acoja.

Gracias, Padre, a Ti porque nos llamas,

a Jesús, que en su sangre nos redime,

y al Espíritu Santo, luz y guía

de este pueblo que al cielo se dirige. Amén.

Salmodia

Salmo 118 · 118, 49-56

Recuerda la palabra que diste a tu siervo,

de la que hiciste mi esperanza;

éste es mi consuelo en la aflicción:

que tu promesa me da vida;

los insolentes me insultan sin parar,

pero yo no me aparto de tus mandatos.

Recordando tus antiguos mandamientos,

Señor, quedé consolado;

sentí indignación ante los malvados,

que abandonan tu voluntad;

tus leyes eran mi canción

en tierra extranjera.

De noche pronuncio tu nombre,

Señor, y velando, tus preceptos;

esto es lo que a mí me toca:

guardar tus decretos.

Salmo 52

Todos pecaron y se hallan privados de la gloria de Dios. (Rm 3, 23)

Dice el necio para si:

«No hay Dios.»

Se han corrompido cometiendo abominaciones,

no hay quien obre bien.

Dios observa desde el cielo

a los hijos de Adán

para ver si hay alguno sensato

que busque a Dios

Todos se extravían

igualmente obstinados,

no hay uno que obre bien,

ni uno solo.

Pero ¿no aprenderán los malhechores

que devoran a mi pueblo como pan

y no invocan al Señor?

Pues temblarán de espanto

porque Dios esparce los huesos del agresor,

y serán derrotados,

porque Dios los rechaza.

¡Ojalá venga desde Sión

la salvación de lsrael!

Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,

se alegrará Jacob y gozará Israel.

Salmo 53 · 53, 3-6. 8-9

El profeta pide verse libre de sus enemigos por el nombre del Señor. (Casiano)

Oh Dios!, sálvame por tu nombre,

sal por mi con tu poder.

¡Oh Dios!, escucha mí súplica,

atiende a mis palabras:

porque unos insolentes se alzan contra mi,

y hombres violentos me persiguen a muerte

sin tener presente a Dios.

Pero Dios es mi auxilio,

el Señor sostiene mi vida.

Te ofreceré un sacrificio voluntario

dando gracias a tu nombre, que es bueno;

porque me libraste del peligro

y he visto la derrota de mis enemigos.

Tercia: Ant. Han llegado los días de penitencia; expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.

Sexta: Ant. «Por mi vida —dice el Señor—, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.»

Nona: Ant. Acreditémonos ante Dios por nuestra constancia en las tribulaciones, por nuestra sed de ser justos.

LECTURA BREVE

Jl 2, 17

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no entregues tu heredad al oprobio, no la dominen las naciones.»

Oremos:

Señor, vela con amor constante sobre tu Iglesia, edifica en la debilidad humana, y, pues sin ti la naturaleza mortal sucumbe, que tu protección la preserve siempre del mal y la encamine por las sendas de la salvación. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.