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Orar

Martes, 2 de marzo de 2027

Martes de la 3ª semana de Cuaresma

Cuaresma · Morado

VÍSPERAS

Himno

No me pesa, Señor, haber faltado

por el eterno mal que he merecido,

ni me pesa tampoco haber perdido

el cielo como pena a mi pecado.

Pésame haber tus voces despreciado

y tus justos mandatos infringido,

porque con mis errores he ofendido

tu corazón, Señor, por mí llagado.

Llorar quiero mis culpas humillado,

y buscar a mis males dulce olvido

en la herida de amor de tu costado.

Quiero tu amor pagar, agradecido,

amándote cual siempre me has amado

viviendo contigo arrepentido. Amén.

Salmodia

El Señor rodea a su pueblo.

Salmo 124

La paz de Dios sobre Israel. (Ga 6, 16)

Los que confían en el Señor son como el monte Sión:

no tiembla, está asentado para siempre.

Jerusalén está rodeada de montañas,

y el Señor rodea a su pueblo ahora y por siempre.

No pesará el cetro de los malvados

sobre el lote de los justos,

no sea que los justos extiendan

su mano a la maldad.

Señor, concede bienes a los buenos,

a los sinceros de corazón;

y a los que se desvían por sendas tortuosas,

que los rechace el Señor con los malhechores.

¡Paz a Israel!

El Señor rodea a su pueblo.

Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Salmo 130

Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón. (Mt 11, 29)

Señor, mi corazón no es ambicioso,

ni mis ojos altaneros;

no pretendo grandezas

que superan mi capacidad;

sino que acallo y modero mis deseos,

como un niño en brazos de su madre.

Espere Israel en el Señor

ahora y por siempre.

Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico · Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,

el honor y el poder,

porque tú has creado el universo;

porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,

porque fuiste degollado

y por tu sangre compraste para Dios

hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;

y has hecho de ellos para nuestro Dios

un reino de sacerdotes

y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado

de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,

la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

LECTURA BREVE

St 2, 14. 17. 18b

Hermanos, ¿qué provecho saca uno con decir: «Yo tengo fe», si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo la fe? La fe, si no va acompañada de las obras, está muerta en su soledad. Pruébame tu fe sin obras que yo por mis obras te probaré mi fe.

R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

R. Señor, ten misericordia.
V. Sáname, porque he pecado contra ti.

R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis cada uno a vuestro hermano de todo corazón.

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis cada uno a vuestro hermano de todo corazón.

Preces

A Cristo, el Señor, que nos mandó velar y orar a fin de no sucumbir en la tentación, digámosle confiadamente:

Señor, escucha y ten piedad.

Señor, tú que prometiste estar presente cuando tus discípulos se reúnen en tu nombre para orar, — haz que oremos siempre unidos a ti en el Espíritu Santo, a fin de que tu reino llegue a todos los hombres.

Purifica de todo pecado a la Iglesia penitente — y haz que viva siempre en la esperanza y el gozo del Espíritu Santo.

Amigo del hombre, haz que estemos siempre atentos, como tú nos mandaste, al bien del prójimo, — para que la luz de tu amor brille a través de nosotros ante todos los hombres.

Rey pacífico, haz que tu paz reine en el mundo — y que nosotros trabajemos sin cesar para conseguirla.

Tú que has muerto para que nosotros tengamos vida, — da la vida eterna a los que han muerto.

Oración

Tu gracia, Señor, nos socorra siempre, nos haga vivir entregados a tu servicio y nos sirva de ayuda constante. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.