Saltar al contenido

Orar

Viernes, 5 de marzo de 2027

Viernes de la 3ª semana de Cuaresma

Cuaresma · Morado

VÍSPERAS

Himno

Muere la vida y vivo yo sin vida

ofendiendo la vida de mi muerte;

sangre divina de las venas vierte

y mi diamante su dureza olvida.

Está la majestad de Dios tendida

en una dura cruz, y yo de suerte

que soy de sus dolores el más fuerte

y de su cuerpo la mayor herida.

¡Oh duro corazón de mármol frío!

¿Tiene tu Dios abierto el lado izquierdo

y no te vuelves un copioso río?

Morir por él será divino acuerdo,

mas eres tú mi vida, Cristo mío,

y, como no la tengo, no la pierdo. Amén.

Salmodia

El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Salmo 134

Vosotros sois… un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. (1Pe 2, 9)

Alabad el nombre del Señor,

alabadlo, siervos del Señor,

que estáis en la casa del Señor,

en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,

tañed para su nombre, que es amable.

Porque él se escogió a Jacob,

a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,

nuestro dueño más que todos los dioses.

El Señor todo lo que quiere lo hace:

en el cielo y en la tierra,

en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,

con los relámpagos desata la lluvia,

suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,

desde los hombres hasta los animales.

Envió signos y prodigios

—en medio de ti, Egipto—

contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,

mató a reyes poderosos:

a Sijón, rey de los amorreos;

a Hog, rey de Basán,

y a todos los reyes de Canaán.

Y dio su tierra en heredad,

en heredad a Israel, su pueblo.

El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es amable.

Salmo 134

Vosotros sois… un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. (1Pe 2, 9)

Señor, tu nombre es eterno;

Señor, tu recuerdo de edad en edad.

Porque el Señor gobierna a su pueblo

y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,

hechura de manos humanas:

tienen boca y no hablan,

tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,

no hay aliento en sus bocas.

Sean lo mismo los que los hacen,

cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;

casa de Aarón, bendice al Señor;

casa de Leví, bendice al Señor;

fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,

que habita en Jerusalén.

Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es amable.

Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico · Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE

St 5, 16. 19-20

Confesaos mutuamente vuestros pecados y rogad unos por otros, para alcanzar vuestra curación, pues la oración ferviente del justo tiene gran eficacia. Hermanos, si alguno de entre vosotros se desvía de la verdad y otro logra convertirlo, sepa que quien convierte a un pecador de su camino equivocado salvará su alma de la muerte y cubrirá la multitud de sus pecados.

R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

R. Señor, ten misericordia.
V. Sáname, porque he pecado contra ti.

R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

Amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los sacrificios.

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los sacrificios.

Preces

Oremos a Jesús, el Señor, que santificó por su propia sangre al pueblo, y digámosle:

Compadécete, Señor, de tu pueblo.

Redentor nuestro, por tu pasión, concede a tus fieles la fuerza necesaria para mortificar sus cuerpos, ayúdalos en su lucha contra el mal y fortalece su esperanza, — para que se dispongan a celebrar santamente tu resurrección.

Haz que los cristianos cumplan con su misión profética anunciando al mundo tu Evangelio — y dando testimonio de él por su fe, esperanza y caridad.

Conforta, Señor, a los que están tristes, — y otórganos a nosotros el poder consolar a nuestros hermanos.

Haz que tus fieles aprendan a participar en tu pasión con sus propios sufrimientos, — para que sus vidas manifiesten tu salvación a los hombres.

Tú que eres autor de la vida, acuérdate de los difuntos — y dales parte en tu gloriosa resurrección.

Oración

Infunde, Señor, tu gracia en nuestros corazones para que sepamos refrenar nuestros excesos mundanos y seguir fielmente las inspiraciones que nos vienen de ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.