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Orar

Sábado, 6 de marzo de 2027

Sábado de la 3ª semana de Cuaresma

Cuaresma · Morado

Sexta (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Mi sacrificio es un espíritu contrito. R. Un corazón quebrantado y humillado tú no lo desprecias.

Himno

Jesús, contigo iremos al desierto

en medio de la villa populosa,

y tú nos brindarás el pan sabroso

que alimentó tu alma silenciosa.

Contigo pasaremos el mar Rojo,

beberemos el agua de la roca;

tú serás el pastor y, en la montaña,

tú serás nuestra gracia esplendorosa.

Contigo humildemente hasta el Calvario,

contigo por la vía dolorosa,

y al final, oh Jesús, por tu promesa,

contigo viviremos en tu gloria. Amén.

Salmodia

Salmo 118 · 118, 121-128

Practico la justicia y el derecho,

no me entregues a mis opresores;

da fianza en favor de tu siervo,

que no me opriman los insolentes;

mis ojos se consumen aguardando

tu salvación y tu promesa de justicia.

Trata con misericordia a tu siervo,

enséñame tus leyes;

yo soy tu siervo: dame inteligencia,

y conoceré tus preceptos;

es hora de que actúes, Señor:

han quebrantado tu voluntad.

Yo amo tus mandatos

más que el oro purísimo;

por eso aprecio tus decretos

y detesto el camino de la mentira.

Salmo 33 · 118, 121-128

Habéis saboreado lo bueno que es el Señor. (1Pe 2, 3)

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloria en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias.

Contempladlo y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor,

él lo escucha y la salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él.

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que lo temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecen de nada.

Salmo 33 · 118, 121-128

Habéis saboreado lo bueno que es el Señor. (1Pe 2, 3)

Venid, hijos, escuchadme:

os instruiré en el temor del Señor;

¿hay alguien que ame la vida

y desee días de prosperidad?.

Guarda tu lengua del mal,

tus labios de la falsedad;

apártate del mal, obra el bien,

busca la paz y corre tras ella.

Los ojos del Señor miran a los justos,

sus oídos escuchan sus gritos;

pero el Señor se enfrenta con los malhechores,

para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha

y lo libra de sus angustias;

el Señor está cerca de los atribulados,

salva a los abatidos.

Aunque el justo sufra muchos males,

de todos lo libra el Señor;

él cuida de todos sus huesos,

y ni uno solo se quebrará.

La maldad da muerte al malvado,

y los que odian al justo serán castigados.

El Señor redime a sus siervos,

no será castigado quien se acoge a él.

Tercia: Ant. Han llegado los días de penitencia; expiemos nuestros pecados y salvaremos nuestras almas.

Sexta: Ant. «Por mi vida —dice el Señor—, no me complazco en la muerte del pecador, sino en que cambie de conducta y viva.»

Nona: Ant. Acreditémonos ante Dios por nuestra constancia en las tribulaciones, por nuestra sed de ser justos.

LECTURA BREVE

Is 44, 21-22

Acuérdate de que eres mi siervo. Yo te formé, siervo mío eres, Israel, no te olvidaré. He disipado como nieve tus rebeliones, como nube tus pecados: vuelve a mí, que yo soy tu redentor.

Oremos:

Señor, danos la gracia de celebrar esta Cuaresma con alegría y de penetrar a fondo el verdadero sentido del misterio pascual, para que podamos alcanzar plenamente su eficacia. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.