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Orar

Viernes, 19 de marzo de 2027

José, Esposo de María

Cuaresma · Blanco · Ciclo B

II VÍSPERAS

Himno

¡Oh qué dichoso este día

en que José, dulce suerte,

entre Jesús y María

rinde tributo a la muerte!

Tuvo en la tierra su cielo;

por un favor nunca visto,

con la Virgen, su consuelo

fue vivir sirviendo a Cristo.

Ya con suprema leticia

los justos lo aclamarán,

lleva la buena noticia

hasta el seno de Abraham.

Si fue grande la agonía

que sufrió en la encarnación,

será inmensa la alegría

que tendrá en resurrección.

Quiera Dios que en nuestro trance

no nos falte su favor,

y piadoso nos alcance

ver benigno al Redentor.

Que en Jesús, José y María,

gloria de la humanidad,

resplandezca tu armonía,

¡oh indivisa Trinidad! Amén.

Salmodia

Hallaron a Jesús en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. (T. P. Aleluya.)

Salmo 14

Os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo. (Hb 12, 22)

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda

y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente

y practica la justicia,

el que tiene intenciones leales

y no calumnia con su lengua,

el que no hace mal a su prójimo

ni difama al vecino,

el que considera despreciable al impío

y honra a los que temen al Señor,

el que no retracta lo que juró aun en daño propio,

el que no presta dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará.

Hallaron a Jesús en el templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos y haciéndoles preguntas. (T. P. Aleluya.)

Su madre le dijo a Jesús: «Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te buscábamos llenos de angustia.»

Salmo 111

Caminad como hijos de la luz; toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz. (Ef 5, 8-9)

Dichoso quien teme al Señor

y ama de corazón sus mandatos.

Su linaje será poderoso en la tierra,

la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,

su caridad es constante, sin falta.

En las tinieblas brilla como una luz

el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,

y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará,

su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,

su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor,

hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;

su caridad es constante, sin falta,

y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,

rechinará los dientes hasta consumirse.

La ambición del malvado fracasará.

Su madre le dijo a Jesús: «Hijo mío, ¿por qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te buscábamos llenos de angustia.»

Jesús bajó a Nazaret con sus padres, y vivía sumiso a ellos. (T. P. Aleluya.)

Cántico · Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Jesús bajó a Nazaret con sus padres, y vivía sumiso a ellos. (T. P. Aleluya.)

LECTURA BREVE

Col 3, 23-24

Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor y no a los hombres: sabiendo bien que recibiréis del Señor en recompensa la herencia. Servid a Cristo Señor.

R. El justo.
V. El justo florecerá como un lirio.

R. Como un lirio.
V. Y se alegrará eternamente ante el Señor.

R. El justo.
V. Gloria.

R. El justo.
V. El justo florecerá como un lirio. Aleluya, aleluya.

R. Aleluya, aleluya.
V. Y se alegrará eternamente ante el Señor.

R. El justo.
V. Gloria.

Magnificat

Jesús tenía unos treinta años y era considerado hijo de José. (T. P. Aleluya.)

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Jesús tenía unos treinta años y era considerado hijo de José. (T. P. Aleluya.)

Preces

Acudamos suplicantes a Dios Padre todopoderoso, de quien procede toda la familia del cielo y de la tierra, y digámosle suplicantes:

Padre nuestro que estás en los cielos, escúchanos.

Padre santo, tú que en la aurora del nuevo Testamento revelaste a José el misterio mantenido en silencio desde el origen de los siglos, — ayúdanos conocer cada vez mejor a tu Hijo, verdadero Dios y verdadero hombre.

Padre celestial, tú que alimentas las aves del cielo y vistes la hierba del campo, — concede a todos lo hombres el pan de cada día para su cuerpo y el alimento de la eucaristía para su espíritu.

Creador del universo, tú que entregaste al hombre la obra de tus manos, — haz que los trabajadores puedan disfrutar de manera digna del fruto de su trabajo.

Señor, tú que eres la fuente de toda la justicia y deseas que todos seamos justos, — por intercesión de san José, ayúdanos a agradarte en todo.

Haz, Señor, que los moribundos y los que ya han muerto, — obtengan tu misericordia eterna, por medio de tu Hijo, de María y de san José.

Oración

Dios todopoderoso, que, en los albores del nuevo Testamento, encomendaste a san José los misterios de nuestra salvación, haz que ahora tu Iglesia, sostenida por la intercesión del esposo de María, lleve a su pleno cumplimiento la obra de la salvación de los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.