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Orar

Domingo, 28 de marzo de 2027

Domingo de Pascua

Triduo Pascual · Blanco · Ciclo B

Nona (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Este es el día en que actuó el Señor. Aleluya. R. Sea él nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

Himno

Ojos de aquel publicano

hasta la tierra caídos,

el Dios de la luz os mira,

miradle con regocijo.

Mano que pide clemencia

hiriendo el pecho contrito,

el Señor te abre la puerta

de su pecho compasivo.

Lengua que en bajo murmullo

dices tu dolor sentido,

el Juez que sabe juzgar

ha escuchado complacido.

Padre del octavo día,

glorioso siendo propicio,

perdónanos, purifícanos,

por el honor de tu Hijo. Amén.

Salmodia

Si habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas de arriba. Aleluya.

Salmo 117

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. (Hch 4, 11)

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

Diga la casa de Israel:

eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón:

eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor

eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,

y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo,

¿qué podrá hacerme el hombre?

El Señor está conmigo y me auxilia,

veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor

que fiarse de los hombres,

mejor es refugiarse en el Señor

que confiar en los magnates.

Si habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas de arriba. Aleluya.

Salmo 117

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. (Hch 4, 11)

Todos los pueblos me rodeaban,

en el nombre del Señor los rechacé,

me rodeaban cerrando el cerco,

en el nombre del Señor los rechacé,

me rodeaban como avispas,

ardiendo como fuego en las zarzas,

en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,

pero el Señor me ayudó;

el Señor es mi fuerza y mi energía,

él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria

en las tiendas de los justos:

«La diestra del Señor es poderosa,

la diestra del Señor es excelsa,

la diestra del Señor es poderosa.»

No he de morir, viviré

para contar las hazañas del Señor.

Me castigó, me castigó el Señor,

pero no me entregó a la muerte.

Salmo 117

Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. (Hch 4, 11)

Abridme las puertas del triunfo,

y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:

los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste

y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos

es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho,

ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Señor, danos la salvación;

Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,

os bendecimos desde la casa del Señor;

el Señor es Dios: él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos

hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;

Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

LECTURA BREVE

Rm 6, 4

Por nuestro bautismo fuimos sepultados con Cristo, para participar de su muerte; para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva.

Oremos:

Dios nuestro, que en este día nos abriste las puertas de la vida por medio de tu Hijo, vencedor de la muerte, concédenos a todos los que celebramos su gloriosa resurrección que, por la nueva vida que tu Espíritu nos comunica, lleguemos también nosotros a resucitar a la luz de la vida eterna. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.

Liturgia de las Horas — Parroquia Jesús Obrero