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Orar

Martes, 30 de marzo de 2027

Martes día de la Octava de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco · Ciclo B

Nona (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Éste es el día en que actuó el Señor. Aleluya. R. Sea él nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

Himno

Salvador del mundo,

Señor de los ángeles:

por tu cruz gloriosa

la muerte venciste.

Oh Señor, consérvanos

los dones amables

que, con sufrimientos,

tú nos mereciste.

Y a quienes a precio

de dolor salvaste,

llévalos al cielo

para que te alaben.

Llévalos a todos,

Señor, suplicámoste,

pues que nos hiciste

reino de tu Padre. Amén.

Salmodia

Si habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas de arriba. Aleluya.

Salmo 118 · 118, 1-8

El amor de Dios consiste en guardar sus mandamientos. (1Jn 5, 3)

Dichoso el que, con vida intachable,

camina en la voluntad del Señor;

dichoso el que, guardando sus preceptos,

lo busca de todo corazón;

el que, sin cometer iniquidad,

anda por sus senderos.

Tú promulgas tus decretos

para que se observen exactamente.

Ojalá esté firme mi camino,

para cumplir tus consignas;

entonces no sentiré vergüenza

al mirar tus mandatos.

Te alabaré con sincero corazón

cuando aprenda tus justos mandamientos.

Quiero guardar tus leyes exactamente,

tú no me abandones.

Si habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas de arriba. Aleluya.

Salmo 12

El Dios de la esperanza os colme de todo gozo. (Rm 15, 13)

¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?

Hasta cuándo me esconderás tu rostro?

¿Hasta cuándo he de estar preocupado,

con el corazón apenado todo el día?

¿Hasta cuándo va a triunfar mí enemigo?

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;

da luz a mis ojos

para que no me duerma en la muerte,

para que no diga mi enemigo: «Lo he vencido»,

ni se alegre, mi adversario de mi fracaso.

Porque yo confío en tu misericordia:

alegra mi corazón con tu auxilio,

y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Salmo 13

Donde abundó el pecado sobreabundó la gracia. (Rm 5, 20)

Dice el necio para sí:

«No hay Dios.»

Se han corrompido, cometiendo abominaciones,

no hay quien obre bien.

El Señor observa desde el cielo

a los hijos de Adán,

para ver si hay alguno sensato

que busque a Dios.

Todos se extravían ,

igualmente obstinados,

no hay uno que obre bien,

ni uno solo.

Pero ¿no aprenderán los malhechores

que devoran a mi pueblo como pan

y no invocan al Señor?

Pues temblarán de espanto,

porque Dios está con los justos.

Podéis burlaros de los planes del desvalido,

pero el Señor es su refugio.

¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel!

Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,

se alegrará Jacob y gozará Israel.

LECTURA BREVE

Col 3, 1-2

Si habéis sido resucitados con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Poned vuestro corazón en las cosas del cielo, no en las de la tierra.

Oremos:

Señor Dios, que nos has proporcionado el remedio de nuestros males por el misterio pascual, colma a tu pueblo de tus dones celestiales, para que alcance la perfecta libertad y llegue a gozar plenamente en el cielo de la alegría que ya ha comenzado a gustar en la tierra. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.