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Orar

Viernes, 2 de abril de 2027

Viernes día de la Octava de Pascua

Tiempo Pascual · Blanco · Ciclo B

VÍSPERAS

Las antífonas y los salmos se toman del Domingo de Pascua.

Himno

Tu cuerpo es preciosa lámpara,

llagado y resucitado,

tu rostro es la luz del mundo,

nuestra casa, tu costado.

Tu cuerpo es ramo de abril

y blanca flor del espino,

y el fruto que nadie sabe

tras la flor eres tú mismo.

Tu cuerpo es salud sin fin,

joven, sin daño de días;

para el que busca vivir

es la raíz de la vida. Amén.

Salmodia

Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Salmo 40

Uno de vosotros me va a entregar: uno que está comiendo conmigo. (Mc 14, 18)

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;

en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,

para que sea dichoso en la tierra,

y no lo entrega a la saña de sus enemigos.

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,

calmará los dolores de su enfermedad.

Yo dije: «Señor, ten misericordia,

sáname, porque he pecado contra ti.»

Mis enemigos me desean lo peor:

«A ver si se muere y se acaba su apellido.»

El que viene a verme habla con fingimiento,

disimula su mala intención,

y cuando sale afuera, la dice.

Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,

hacen cálculos siniestros:

«Padece un mal sin remedio,

se acostó para no levantarse.»

Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,

que compartía mi pan,

es el primero en traicionarme.

Pero tú, Señor, apiádate de mí,

haz que pueda levantarme,

para que yo les dé su merecido.

En esto conozco que me amas:

en que mi enemigo no triunfa de mí.

A mí, en cambio, me conservas la salud,

me mantienes siempre en tu presencia.

Bendito el Señor, Dios de Israel,

ahora y por siempre. Amén, amén.

Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Salmo 45

Le pondrán por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros». (Mt 1, 23)

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,

poderoso defensor en el peligro.

Por eso no tememos aunque tiemble la tierra

y los montes se desplomen en el mar.

Que hiervan y bramen sus olas,

que sacudan a los montes con su furia:

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,

el Altísimo consagra su morada.

Teniendo a Dios en medio, no vacila;

Dios la socorre al despuntar la aurora.

Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;

pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Venid a ver las obras del Señor,

las maravillas que hace en la tierra:

Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,

rompe los arcos, quiebra las lanzas,

prende fuego a los escudos.

«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:

más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»

El Señor de los ejércitos está con nosotros,

nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.

Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico · Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,

Señor, Dios omnipotente,

justos y verdaderos tus caminos,

¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,

y glorificará tu nombre?

Porque tú solo eres santo,

porque vendrán todas las naciones

y se postrarán en tu acatamiento,

porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE

Hb 5, 8-10

Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia y, habiendo así llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».

Éste es el día en que actuó el Señor: sea él nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

R. Por la virtud de su sangre.
V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo.

R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

El discípulo predilecto de Jesús dijo: «¡Es el Señor!» Aleluya.

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

El discípulo predilecto de Jesús dijo: «¡Es el Señor!» Aleluya.

Preces

Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y digámosle:

Hijo de Dios vivo, bendice a tu pueblo.

Te rogamos, Señor, por los ministros de tu Iglesia: que, al distribuir entre sus hermanos el pan de vida, — encuentren también ellos en el pan que distribuyen su alimento y fortaleza.

Te pedimos por todo el pueblo cristiano: que viva, Señor, como pide la vocación a que ha sido convocado — y se esfuerce por mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz.

Te pedimos por los que rigen los destinos de las naciones: que cumplan su misión con espíritu de justicia y con amor, — para que haya paz y concordia entre los pueblos.

Señor, que podamos celebrar tu santa resurrección con tus ángeles y tus santos — y que nuestros hermanos difuntos, a quienes encomendamos a tu bondad, se alegren también en tu reino.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que por el misterio pascual restableciste tu alianza con los hombres, concédenos realizar en nuestra vida lo que en estas fiestas proclama nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.