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Orar

Jueves, 24 de junio de 2027

Nacimiento de Juan Bautista

Tiempo Ordinario · Blanco · Ciclo B

Nona (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

Los salmos se toman de la salmodia complementaria.

V. Mira, yo pongo las palabras en tu boca. R. Hoy te establezco sobre pueblos y reyes.

Himno

Oh Jesús, que en tu cruz has demostrado

tu gran amor, tu gran misericordia,

y tu fuerza nos das para seguirte

por el mismo camino hacia la gloria.

Que fielmente cumplamos en tu Iglesia

nuestra parte en tu obra salvadora,

y, al llegar a la tarde de la vida,

en gozo eterno el Padre nos acoja.

Gracias, Padre, a ti porque nos llamas,

a Jesús, que en su sangre nos redime,

y al Espíritu, luz y guía

de este pueblo que al cielo se dirige. Amén.

Salmodia

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos, dice el Señor.

Salmo 118 · 118, 153-160

Mira mi abatimiento y líbrame,

porque no olvido tu voluntad;

defiende mi causa y rescátame,

con tu promesa dame vida;

la justicia está lejos de los malvados

que no buscan tus leyes.

Grande es tu ternura, Señor,

con tus mandamientos dame vida;

muchos son los enemigos que me persiguen,

pero yo no me aparto de tus preceptos;

viendo a los renegados sentía indignación,

porque no guardan tus mandatos.

Mira cómo amo tus decretos, Señor,

por tu misericordia dame vida;

el compendio de tu palabra es la verdad,

y tus justos juicios son eternos.

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos, dice el Señor.

Que el Señor te bendiga y veas la paz todos los días de tu vida.

Salmo 127

«Que el Señor te bendiga desde Sión», es decir, desde su Iglesia. (Arnobio)

¡Dichoso el que teme al Señor

y sigue sus caminos!

Comerás del fruto de tu trabajo,

serás dichoso, te irá bien;

tu mujer, como una vid fecunda,

en medio de tu casa;

tus hijos, como renuevos de olivo,

alrededor de tu mesa:

ésta es la bendición del hombre

que teme al Señor.

Que el Señor te bendiga desde Sión,

que veas la prosperidad de Jerusalén

todos los días de tu vida;

que veas a los hijos de tus hijos.

¡Paz a Israel!

Que el Señor te bendiga y veas la paz todos los días de tu vida.

El Señor peleará a tu favor.

Salmo 128

La Iglesia habla de los sufrimientos que tiene que tolerar. (S. Agustín)

¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud

—que lo diga Israel—,

cuánta guerra me han hecho desde mi juventud,

pero no pudieron conmigo!

Sobre mis espaldas metieron el arado

y alargaron los surcos.

Pero el Señor, que es justo,

rompió las coyundas de los malvados.

Retrocedan, avergonzados,

los que odian a Sión;

sean como la hierba del tejado,

que se seca y nadie la siega;

que no llena la mano del segador

ni la brazada del que agavilla;

ni le dicen los que pasan:

«Que el Señor te bendiga.»

Os bendecimos en el nombre del Señor.

El Señor peleará a tu favor.

LECTURA BREVE

Is 49, 7b

Te verán los reyes y se pondrán de pié, te verán los príncipes y se postrarán; porque el Señor es fiel, porque el Santo de Israel te ha elegido.

Oración

Dios todopoderoso, que suscitaste a san Juan Bautista para que le preparara a Cristo un pueblo bien dispuesto, concede a tu pueblo el don de la alegría espiritual y guíanos por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.