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Orar

Lunes, 4 de octubre de 2027

San Francisco de Asís

Tiempo Ordinario · Blanco · Año impar (I)

Vísperas

Himno

En la cumbre de la Verna

se han dado cita de amor

el siervo con su Señor

unidos en Pascua eterna.

Del cielo el Señor venía,

Hijo de Dios humanado,

tenía el cuerpo llagado

y el rostro resplandecía.

¡Oh Jesús, el más hermoso

entre los hijos de Adán,

libres tus brazos están

para el abrazo de esposo!

Y Francisco se ha quedado

de gracia y amor transido;

por Cristo se encuentra herido

en manos, pies y costado.

Ved la Regla ya cumplida

en el monte de la alianza;

amor que la sangre alcanza

es de aquel que da la vida.

¡Gloria a ti, Cristo benigno,

en el precioso madero;

para el gozo verdadero

guárdanos bajo tu signo! Amén.

Salmodia

Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.

Salmo 122

Dos ciegos… se pusieron a gritar: «Señor, ten compasión de nosotros, Hijo de David.» (Mt 20, 30)

A ti levanto mis ojos,

a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos

fijos en las manos de sus señores,

como están los ojos de la esclava

fijos en las manos de su señora,

así están nuestros ojos

en el Señor, Dios nuestro,

esperando su misericordia.

Misericordia, Señor, misericordia,

que estamos saciados de desprecios;

nuestra alma está saciada

del sarcasmo de los satisfechos,

del desprecio de los orgullosos.

Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Salmo 123

El Señor dijo a Pablo: «No temas… que yo estoy contigo.» (Hch 18, 9-10)

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte

—que lo diga Israel—,

si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,

cuando nos asaltaban los hombres,

nos habrían tragado vivos:

tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado las aguas,

llegándonos el torrente hasta el cuello;

nos habrían llegado hasta el cuello

las aguas espumantes.

Bendito el Señor, que no nos entregó

como presa a sus dientes;

hemos salvado la vida como un pájaro

de la trampa del cazador:

la trampa se rompió y escapamos.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor,

que hizo el cielo y la tierra.

Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Cántico · Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,

Padre de nuestro Señor Jesucristo,

que nos ha bendecido en la persona de Cristo

con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,

antes de crear el mundo,

para que fuésemos consagrados

e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,

por pura iniciativa suya,

a ser sus hijos,

para que la gloria de su gracia,

que tan generosamente nos ha concedido

en su querido Hijo,

redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,

hemos recibido la redención,

el perdón de los pecados.

El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia

ha sido un derroche para con nosotros,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan

que había proyectado realizar por Cristo

cuando llegase el momento culminante:

hacer que todas las cosas

tuviesen a Cristo por cabeza,

las del cielo y las de la tierra.

Dios nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

LECTURA BREVE

St 4, 11-13a

No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano, o juzga a un hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si juzgas a la ley no eres cumplidor de la ley, sino su juez. Uno es el legislador y juez: el que puede salvar o perder. Pero tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?

R. Sáname, porque he pecado contra ti.
V. Sáname, porque he pecado contra ti.

R. Porque he pecado contra ti.
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»

R. Sáname, porque he pecado contra ti.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Magnificat

Líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; porque yo llevo en mi cuerpo sus marcas. >>>

Cántico de María Lc 1, 46-55

ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,

se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;

porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:

su nombre es santo

y su misericordia llega a sus fieles

de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,

acordándose de su misericordia

—como lo había prometido a nuestros padres—

en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Líbreme Dios de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; porque yo llevo en mi cuerpo sus marcas. >>>

Preces

Cristo quiere que todos los hombres alcancen la salvación. Digámosle, pues, confiadamente:

Atrae, Señor, a todos hacia ti.

Te bendecimos, Señor, porque nos has redimido con tu preciosa sangre de la esclavitud del pecado; — haz que participemos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Ayuda con tu gracia a nuestro obispo N. y a todos los obispos de la Iglesia, — para que con gozo y fervor sirvan a tu pueblo.

Que todos los que consagran su vida a la investigación de la verdad logren encontrarla — y que, habiéndola encontrado, se esfuercen por difundirla entre sus hermanos.

Atiende, Señor, a los huérfanos, a las viudas y a los que viven abandonados; — ayúdalos en sus necesidades para que experimenten tu solicitud hacia ellos.

Acoge a nuestros hermanos difuntos en la ciudad santa de la Jerusalén celestial, — allí donde tú, con el Padre y el Espíritu Santo, serás todo en todos.

Oración

Señor Dios, que en el pobre y humilde Francisco de Asís has dado a tu Iglesia una imagen viva de Jesucristo, haz que nosotros, siguiendo su ejemplo, imitemos a tu Hijo y vivamos, como este santo, unidos a ti en el gozo del amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.