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Orar

Sábado, 11 de diciembre de 2027

San Dámaso I, papa

Adviento · Morado

Nona (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

Hoy la memoria es libre

Puede rezarse el oficio de la feria o el de San Dámaso I, papa.

V. Bendigamos al Señor. R. Demos gracias a Dios.

Himno

Oh Dios, tenaz vigor de toda cosa,

que inmóvil en ti mismo permaneces,

y que el orden del tiempo determinas

por medio de la luz que nace y muere.

Dígnate concedernos en la tarde,

Luz con que nuestra vida nunca cese,

y haz que el bien infinito de la gloria

siga a la gracia de una santa muerte.

Glorificado seas, Jesucristo,

nacido del más puro y santo vientre,

y que sean también glorificados

el Padre y el Espíritu por siempre. Amén.

Salmodia

María dijo: «¿Qué significa este saludo? Me quedo perpleja ante estas palabras de que daré a luz un Rey sin perder mi virginidad.»

Salmo 118 · 118, 81-88

Me consumo ansiando tu salvación,

y espero en tu palabra;

mis ojos se consumen ansiando tus promesas,

mientras digo: ¿cuándo me consolarás?

Estoy como un odre puesto al humo,

pero no olvido tus leyes.

¿Cuántos serán los días de tu siervo?

¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores.

Me han cavado fosas los insolentes,

ignorando tu voluntad;

todos tus mandatos son leales,

sin razón me persiguen, protégeme.

Casi dieron conmigo en la tumba,

pero yo no abandoné tus decretos;

por tu bondad dame vida,

para que observe los preceptos de tu boca.

María dijo: «¿Qué significa este saludo? Me quedo perpleja ante estas palabras de que daré a luz un Rey sin perder mi virginidad.»

Salmo 60

Oración del justo que espera la vida eterna. (S. Hilario)

Dios mío, escucha mi clamor,

atiende a mi súplica;

te invoco desde el confín de la tierra

con el corazón abatido:

llévame a una roca inaccesible,

porque tú eres mi refugio

y mi bastión contra el enemigo.

Habitaré siempre en tu morada,

refugiado al amparo de tus alas;

porque tú, ¡oh Dios!, escucharás mis deseos

y me darás la heredad de los que veneran tu nombre.

Añade días a los días del rey,

que sus años alcancen varias generaciones;

que reine siempre en presencia de Dios,

que tu gracia y tu lealtad le hagan guardia.

Yo tañeré siempre en tu honor,

e iré cumpliendo mis votos día tras día.

Salmo 63

Este salmo se aplica especialmente a la pasión del Señor. (S. Agustín)

Escucha, ¡oh Dios!, la voz de mi lamento,

protege mi vida del terrible enemigo;

escóndeme de la conjura de los perversos

y del motín de los malhechores:

afilan sus lenguas como espadas

y disparan como flechas palabras venenosas,

para herir a escondidas al inocente,

para herirlo por sorpresa y sin riesgo.

Se animan al delito,

calculan cómo esconder trampas,

y dicen: «¿Quién lo descubrirá?»

Inventan maldades y ocultan sus invenciones,

porque su mente y su corazón no tienen fondo.

Pero Dios los acribilla a flechazos,

por sorpresa los cubre de heridas;

su misma lengua los lleva a la ruina,

y los que lo ven menean la cabeza.

Todo el mundo se atemoriza,

proclama la obra de Dios

y medita sus acciones.

El justo se alegra con el Señor,

se refugia en él,

y se felicitan los rectos de corazón.

LECTURA BREVE

Is 61, 11

Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos, ante todos los pueblos.

Oremos:

Dios todopoderoso, haz que Cristo, el resplandor de tu gloria, nazca en nuestros corazones, para que, por su venida, nos veamos libres de toda oscuridad y seamos transformados en hijos de la luz. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.