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Orar

Miércoles, 27 de diciembre de 2028

San Juan, apóstol y evangelista

Tiempo de Navidad · Blanco

Tercia (Hora intermedia)

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. A toda la tierra alcanza su pregón. R. Y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Himno

Oh Santo Espíritu, que con el Padre

y el Hijo eres un solo Dios eterno:

dígnate ya bajar hasta nosotros

y entrar y derramarte en nuestros pechos.

Que la mente, la lengua y el sentido

den testimonio de tu nombre excelso,

y que las llamas del amor despunten,

y que al prójimo abrasen con su fuego.

Escúchanos, oh Padre piadosísimo,

y haz que se cumpla nuestro deseo,

tú que reinas sin tiempo con tu Hijo

Jesucristo y el Santo Paracleto. Amén.

Salmodia

A ti grito, Señor, espero tus palabras.

Salmo 118 · 118, 145-152

Te invoco de todo corazón;

respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;

a ti grito, sálvame,

y cumpliré tus decretos;

me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,

esperando tus palabras.

Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,

meditando tu promesa;

escucha mi voz por tu misericordia,

con tus mandamientos dame vida;

ya se acercan mis inicuos perseguidores,

están lejos de tu voluntad.

Tú, Señor, estás cerca,

y todos tus mandatos son estables;

hace tiempo comprendí que tus preceptos

los fundaste para siempre.

A ti grito, Señor, espero tus palabras.

El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insubstanciales.

Salmo 93 · 118, 145-152

El vengador de todo esto es el Señor. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. (1Ts 4, 6. 7)

Dios de la venganza, Señor,

Dios de la venganza, resplandece.

Levántate, juzga la tierra,

paga su merecido a los soberbios.

¿Hasta cuándo, Señor, los culpables,

hasta cuándo triunfarán los culpables?

Sueltan la lengua profiriendo insolencias,

se jactan los malhechores;

trituran, Señor, a tu pueblo,

oprimen a tu heredad,

asesinan a viudas y forasteros,

degüellan a los huérfanos, y comentan:

«Dios no lo ve, el Dios de Jacob no se entera.»

Enteraos los más necios del pueblo,

ignorantes, ¿cuándo discurriréis?

El que plantó el oído, ¿no va a oír?;

el que formó el ojo, ¿no va a ver?;

el que educa a los pueblos, ¿no va a castigar?;

el que instruye al hombre, ¿no va a saber?

Sabe el Señor que los pensamientos del hombre

son insustanciales.

El Señor sabe que los pensamientos del hombre son insubstanciales.

El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.

Salmo 93 · 118, 145-152

El vengador de todo esto es el Señor. Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino sagrada. (1Ts 4, 6. 7)

Dichoso el hombre a quien tú educas,

al que en enseñas tu ley,

dándole descanso tras los años duros,

mientras al malvado le cavan la fosa.

Porque el Señor no rechaza a su pueblo,

ni abandona su heredad:

el justo obtendrá su derecho,

y un porvenir los rectos de corazón.

¿Quién se pone a mi favor contra los perversos,

quién se coloca a mi lado

frente a los malhechores?

Si el Señor no me hubiera auxiliado,

ya estaría yo habitando en el silencio.

Cuando me parece que voy a tropezar,

tu misericordia Señor, me sostiene;

cuando se multiplican mis preocupaciones,

tus consuelos son mi delicia.

¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo

que dicta injusticias en hombre de la ley?

Aunque atenten contra la vida del justo

y condenen a muerte al inocente,

el Señor será mi alcázar,

Dios será mi roca de refugio.

Él les pagará su iniquidad,

los destruirá por sus iniquidades,

los destruirá el Señor nuestro Dios.

El Señor será mi alcázar y mi roca de refugio.

LECTURA BREVE

2Co 5, 19b-20

Dios nos ha confiado el mensaje de la reconciliación. Por eso nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio nuestro. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.

Oremos:

Dios nuestro, que nos descubriste los arcanos de tu Verbo por medio del apóstol san Juan, concédenos alcanzar una debida comprensión de todo aquello que él ha hecho llegar a nuestros oídos. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.