Saltar al contenido

Orar

Sábado, 30 de diciembre de 2028

6º día de la Octava de Navidad

Tiempo de Navidad · Blanco

Sexta (Hora intermedia)

El himno

El libro ofrece varios; puede rezarse cualquiera de ellos.

La salmodia

Quien reza más de una Hora intermedia usa en las demás la salmodia complementaria.

V. Los confines de la tierra han contemplado. Aleluya. R. La salvación de nuestro Dios. Aleluya.

Himno

Oh Señor, Dios eterno y bondadoso,

tú diriges los tiempos y la vida;

son por ti luminosas las mañanas,

con tu sol das el fuego al mediodía.

Que tu paz se derrame en nuestras almas

y que apague el ardor de la discordia;

que descansen los cuerpos fatigados,

anhelando el reposo de tu gloria.

Tu amistad danos, Padre omnipotente,

sea Cristo la senda que sigamos,

ilumine el Espíritu el desierto

en que todos a ti peregrinamos. Amén.

Salmodia

Que tu mano, Señor, me auxilie, ya que prefiero tus decretos.

Salmo 118 · 118, 169-176

Que llegue mi clamor a tu Presencia,

Señor, con tus palabras, dame inteligencia;

que mi súplica entre en tu presencia,

líbrame según tu promesa;

de mis labios brota la alabanza,

porque me enseñaste tus leyes.

Mi lengua canta tu fidelidad,

porque todos tus preceptos son justos:

que tu mano me auxilie,

ya que prefiero tus decretos;

ansío tu salvación, Señor,

tu voluntad es mi delicia.

Que mi alma viva para alabarte,

que tus mandamientos me auxilien:

me extravié como oveja perdida:

busca a tu siervo, que no olvida tus mandatos.

Que tu mano, Señor, me auxilie, ya que prefiero tus decretos.

Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre.

Salmo 44 · 118, 169-176

¡Llega el esposo, salid a recibirlo! (Mt 25, 6)

Me brota del corazón un poema bello,

recito mis versos a un rey;

mi lengua es ágil pluma de escribano.

Eres el más bello de los hombres,

en tus labios se derrama la gracia,

el Señor te bendice eternamente.

Cíñete al flanco la espada, valiente:

es tu gala y tu orgullo;

cabalga victorioso por la verdad y la justicia,

tu diestra te enseñe a realizar proezas.

Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,

se acobardan los enemigos del rey.

Tu trono, ¡oh dios!, permanece para siempre;

cetro de rectitud es tu cetro real;

has amado la justicia y odiado la impiedad:

por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido

con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.

A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,

desde los palacios de marfiles

te deleitan las arpas.

Hijas de reyes salen a tu encuentro,

de pie a tu derecha está la reina

enjoyada con oro de Ofir.

Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre.

Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

Salmo 44 · 118, 169-176

¡Llega el esposo, salid a recibirlo! (Mt 25, 6)

Escucha, hija, mira: inclina el oído,

olvida tu pueblo y la casa paterna:

prendado está el rey de tu belleza,

póstrate ante él, que él es tu señor.

La ciudad de Tiro viene con regalos,

los pueblos más ricos buscan tu favor.

Ya entra la princesa, bellísima,

vestida de perlas y brocado;

la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,

la siguen sus compañeras:

las traen entre alegría y algazara,

van entrando en el palacio real.

«A cambio de tus padres tendrás hijos,

que nombrarás príncipes por toda la tierra.»

Quiero hacer memorable tu nombre

por generaciones y generaciones,

y los pueblos te alabarán

por los siglos de los siglos.

Vi la nueva Jerusalén, arreglada como una novia que se adorna para su esposo.

LECTURA BREVE

Is 12, 5-6

Tañed para el Señor, que hizo proezas; anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!»

Oremos:

Concédenos, Dios todopoderoso, que el nacimiento de tu Hijo en nuestra carne mortal nos libre de la antigua servidumbre del pecado que pesa aún sobre nosotros. Por Cristo nuestro Señor.

Liturgia de las Horas. Publicada con autorización del Arzobispado de Santiago.